El episodio, ocurrido cuando el vuelo había recorrido cerca del 75 % de su trayecto, comenzó alrededor de las diez de la noche, según los relatos recogidos por medios estadounidenses. Lundeen, quien ocupaba un asiento en primera clase, habría empezado a hablar de manera exaltada sobre temas religiosos —referidos, según los testimonios, a Jesús y al infierno— antes de que la situación se tornara agresiva.
Una de las tripulantes de cabina se habría acercado para verificar lo que ocurría, momento en el cual el hombre le habría dirigido un insulto de carácter racista, además de proferir expresiones homófobas hacia otros ocupantes de la aeronave, de acuerdo con las fuentes citadas por TMZ. La tensión escaló cuando una pasajera intentó intervenir para calmar la situación y, según los relatos, fue empujada por Lundeen, gesto que hizo reaccionar a al menos tres personas que se encontraban cerca.
Juan Mejía, un agente de policía retirado que viajaba en el vuelo, relató a CBS News que la escena pasó «de la calma a los gritos y el caos» en cuestión de segundos. «Me giré para mirar, y el pobre caballero que estaba sentado a su lado en el asiento del pasillo, el individuo lo tenía agarrado del cuello y, en cierto modo, lo estaba agrediendo», declaró Mejía al mismo medio.
Mejía, junto con otro pasajero identificado como Richard Olenick, se encontraba sentado un par de filas más adelante y decidió intervenir de inmediato. Ambos habrían recibido cinta adhesiva de manos de la tripulación para inmovilizar al hombre, procedimiento con el que le sujetaron las muñecas y rodearon su cabeza y su cuerpo hasta fijarlo al asiento, según los informes.
De acuerdo con esos relatos, Lundeen habría intentado morder a uno de los pasajeros que trataba de contenerlo y habría hecho un segundo intento contra otro ocupante. En algún momento también habría forcejeado para liberarse de las ataduras improvisadas, sin conseguirlo. Ante la gravedad de los hechos, el vuelo fue desviado hacia el aeropuerto de Baltimore, donde la aeronave tomó tierra aproximadamente quince minutos después. Lundeen fue detenido por las autoridades locales al descender.
Según lo informado por TMZ, el hombre enfrentaría cargos a nivel estatal por los hechos ocurridos durante el vuelo, y no se descartaría que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés) evalúe presentar acusaciones adicionales de carácter federal, dado que los incidentes ocurridos a bordo de aeronaves comerciales en EE. UU. suelen recaer bajo jurisdicción federal cuando comprometen la seguridad del vuelo.
Un marco federal con penas severas
El ordenamiento estadounidense contempla sanciones para quienes interfieran con la tripulación o pongan en peligro un vuelo comercial. La normativa federal sobre interferencia con miembros de la tripulación prevé penas de prisión que pueden alcanzar los veinte años cuando la conducta compromete la seguridad de la aeronave, y la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés) mantiene un régimen de multas civiles frente a los pasajeros conflictivos, además de las eventuales acciones penales del Departamento de Justicia. La FAA ha advertido en años recientes sobre el incremento de estos episodios, muchos de ellos vinculados al consumo de alcohol a bordo.
Casos de disturbios en pleno vuelo han alimentado el debate en distintos países sobre el servicio de licor en las cabinas y las facultades de las aerolíneas para restringirlo o suspenderlo. En Colombia, la Aeronáutica Civil regula el comportamiento de los pasajeros a través de los Reglamentos Aeronáuticos y faculta a las tripulaciones para solicitar la intervención de las autoridades cuando se presentan conductas que pongan en riesgo la seguridad, aunque los incidentes de esta magnitud son excepcionales en las rutas nacionales.
La inmovilización de un pasajero con cinta adhesiva no es un hecho inédito en la aviación estadounidense. En episodios anteriores difundidos por la prensa de ese país, tripulaciones de aerolíneas como Frontier o American Airlines han recurrido a ataduras improvisadas para contener a pasajeros violentos hasta el aterrizaje, práctica que ha generado controversia entre expertos en seguridad aérea sobre los protocolos disponibles a bordo cuando no hay personal policial en la cabina.
El video del momento en que Lundeen aparece inmovilizado con cinta adhesiva y amarres plásticos se difundió ampliamente en redes sociales, y provocó reacciones divididas entre quienes cuestionaron la improvisación de la medida y quienes la consideraron una respuesta necesaria ante la falta de opciones de contención en pleno vuelo.
Hasta el momento no consta un pronunciamiento público de Lundeen ni de una eventual defensa sobre los hechos que se le atribuyen, todos ellos descritos en condicional por tratarse de versiones de testigos y no de imputaciones judiciales firmes. American Airlines tampoco ha difundido un pronunciamiento extenso más allá de la confirmación del desvío por razones de seguridad, según lo reportado.
En los próximos días deberán avanzar las diligencias judiciales en el estado de Maryland, donde se definirá la situación jurídica del pasajero detenido y si prosperan cargos estatales, federales o ambos. La resolución dependerá de la calificación que hagan las fiscalías competentes sobre los hechos ocurridos a bordo del vuelo 618.
