Aragón amenizó al piano aquella ceremonia, pero Aruca apenas guarda recuerdo del primer cruce. «Yo ni me acuerdo. Luego vi fotos. Llevaba el pelo largo y barba. Parecía Jesucristo», apostilló en la misma revista. Poco después empezaron a salir, en una etapa que describe marcada por la espontaneidad del futuro artista.
«Era muy divertido. Estaba todo el día haciendo el ganso. Iba conduciendo por la Castellana, se bajaba y se ponía a bailar con la música a todo volumen. Yo pensaba: 'Este está como un grillo'», relató sobre aquellos primeros años de noviazgo.
Uno de los episodios que recuerda sintetiza el carácter imprevisible de Aragón, que posee el título de piloto privado a falta de una asignatura para el comercial tras estudiar Aviación en paralelo a su carrera artística.
«Un día me dijo: 'Te invito a comer una paella'. Y me llevó a San Javier. En avión. [.] Llegamos a Cuatro Vientos, volamos a Murcia y luego hicimos dedo hasta llegar a la playa. Nos comimos la paella al lado del mar» — Aruca Fernández-Vega
La pareja contrajo matrimonio en 1983 en una ceremonia íntima en Asturias, tierra de origen de ella, y desde entonces ha mantenido un perfil familiar alejado de la exposición mediática que acompañó la carrera televisiva de él. Tienen tres hijos y cinco nietos.
Aruca Fernández-Vega Feijóo pertenece a la familia que fundó el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega de Oviedo, centro de referencia internacional en oftalmología durante varias generaciones. En esa clínica se operó de la vista el rey Felipe VI el pasado fin de semana, según publicó Vanity Fair.
Lejos del perfil público de su marido, ha ejercido como administradora y apoderada en sociedades patrimoniales y productoras vinculadas a los proyectos de Emilio Aragón, entre ellas firmas de gestión de activos y producciones teatrales y musicales como El soldadito de plomo, Bach en La Habana o el musical Godspell.
Del matrimonio nacieron tres hijos: Icíar, dedicada a la comunicación y el sector gastronómico; Macarena, enfocada en el diseño de moda sostenible; y Nacho, empresario en restauración y consultoría de marcas. Durante los años noventa, mientras Aragón se convertía en una de las figuras televisivas más populares de España con VIP Noche, El gran juego de la oca o Médico de familia, ella permaneció al margen de los focos, gestionando la vertiente empresarial del entramado familiar.
La discreción marca su presencia pública: apenas concede entrevistas y limita sus apariciones a eventos solidarios o estrenos muy puntuales vinculados a su entorno. Su hija Macarena, prometida en Galicia, describió recientemente el peso de la figura paterna: «Mi padre es mi sentido; me ha inculcado que la vida es maravillosa».