En España, el aviso afectó a un vuelo de Ryanair procedente de Mánchester que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia con 114 pasajeros y siete tripulantes. El protocolo activado incluyó la movilización de servicios de emergencia y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, además de la constitución de un comité de crisis en las instalaciones, mientras los ocupantes eran trasladados a una zona aislada para pasar los controles.
El delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas, informó a través de su cuenta de X de que la Guardia Civil descartó la presencia de explosivos tras inspeccionar la aeronave y de que el aeropuerto retomó su actividad con normalidad, antes de agradecer el trabajo de los equipos de emergencia desplegados en el dispositivo.
En Polonia, la amenaza contra un vuelo de la aerolínea LOT que cubría la ruta Londres-Varsovia obligó a desviar la aeronave al aeropuerto de Modlin, en las inmediaciones de la capital, donde aterrizó a las 10:01 horas con 181 personas a bordo. El recinto permaneció cerrado temporalmente mientras los equipos revisaban el aparato; descartado el riesgo, los pasajeros fueron trasladados en autobús hasta Varsovia-Chopin, su destino original.
El propio aeropuerto de Varsovia-Chopin activó también su protocolo por una segunda amenaza, en este caso contra un vuelo de Scandinavian Airlines procedente de Copenhague que había aterrizado a las 09:28 horas. El avión tomó tierra con normalidad y los pasajeros desembarcaron sin incidencias, aunque una de las pistas tuvo que cerrarse durante la intervención.
Cazas italianos escoltan un vuelo hasta Fiumicino
En Italia, dos aviones de Ryanair con destino al aeropuerto de Fiumicino, en Roma, fueron inspeccionados después de que sendos correos electrónicos alertaran de supuestas bombas a bordo. Los vuelos procedían de Lisboa y de Dublín; este último fue escoltado hasta la pista por cazas de la Fuerza Aérea italiana. Los especialistas revisaron las aeronaves, el equipaje y a los ocupantes sin encontrar ningún artefacto.
Las amenazas alcanzaron también a dos vuelos con destino a Sofía, capital de Bulgaria, procedentes de Bérgamo y de Dublín, según informaron las autoridades búlgaras. Los primeros datos apuntaban a que uno de los aparatos llegaba desde Israel, información corregida posteriormente. Los avisos obligaron a movilizar a los servicios de seguridad para revisar ambas aeronaves, sin que se hallaran explosivos.
La sucesión de alertas de este martes se produjo un día después de que un vuelo que viajaba de Londres a Sofía tuviera que realizar un aterrizaje de emergencia en Budapest, escoltado por un caza húngaro, tras recibir otra amenaza de bomba. La inspección posterior tampoco encontró ningún peligro a bordo, en línea con el resto de avisos, que se han revelado infundados en todos los casos registrados.
Las amenazas por correo electrónico contra la aviación civil activan los protocolos de seguridad aeroportuaria coordinados por las autoridades de cada Estado, que obligan a aislar la aeronave y a inspeccionarla antes de reanudar la operativa, un esquema reforzado en la Unión Europea tras los atentados del 11-S de 2001. El episodio se suma a otros asuntos de la actualidad judicial reciente, como la muerte de Jesús de Miguel tras un golpe de Owono, de naturaleza muy distinta.