"Me parece que el señor no se debe parar aquí, porque él le pegó a su esposa, quien la conozco personalmente porque fui su jefe siete años", manifestó Noreña ante los senadores, en una intervención que se sumó a la controversia por la participación del caricaturista en el Capitolio. La senadora sostuvo que durante esos años escuchó comentarios reiterados sobre presuntos episodios de violencia dentro de la relación.
"Siempre se contó en los pasillos que el señor llegaba borracho y le pegaba", afirmó la senadora María Irma Noreña, del Partido de La U, al justificar su oposición a la presencia de Matador en la sesión.
Según su relato, esos señalamientos circulaban de manera informal entre quienes conocían a la pareja. En su intervención no mencionó una denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación ni una investigación judicial en curso que respalde las acusaciones.
Noreña enmarcó sus declaraciones en la defensa de los derechos de las mujeres para cuestionar la pertinencia de que el caricaturista ocupara un espacio dentro del recinto legislativo. "Yo estoy de acuerdo con que este no es el lugar donde va a estar un maltratador, porque usted y yo defendemos las mujeres, pero las tenemos que defender de verdad", agregó la congresista durante la plenaria.
La discusión sobre el papel de Matador en el Senado venía generando roces entre distintas bancadas en sesiones recientes, aunque el episodio de este jueves marcó un giro al introducir señalamientos de índole personal contra el caricaturista, que hasta entonces no había sido objeto de este tipo de acusaciones en el debate parlamentario. Las objeciones de algunos congresistas a su participación ya habían tensado la sesión antes de la intervención de la senadora.
El uso de la plenaria para formular denuncias de violencia intrafamiliar sin que medie un proceso judicial conocido reabre el debate sobre los límites de las intervenciones parlamentarias. El artículo 185 de la Constitución ampara a los congresistas con inviolabilidad por las opiniones y votos que emitan en ejercicio del cargo, una prerrogativa que ha servido tanto para el control político como para señalamientos sin respaldo probatorio, como ocurrió en los duros debates de la llamada parapolítica a mediados de la década de 2000, cuando varias acusaciones lanzadas desde el recinto terminaron en los estrados judiciales.
El caricaturista Julio César González, conocido como Matador, es una de las figuras más reconocidas del periodismo gráfico colombiano y habitual del debate público, como recogió la reciente controversia sobre las fricciones entre la Casa de Nariño y distintas bancadas. Las declaraciones de Noreña se produjeron este jueves en medio de la controversia política que generó su presencia en el Senado.
