Según la reconstrucción de los hechos, el hombre cayó desde la parte superior del inmueble e impactó primero contra un árbol situado junto al edificio. Ese golpe, de acuerdo con las primeras informaciones, habría podido amortiguar parte de la violencia del descenso. Instantes después, terminó precipitándose sobre una mesa de la terraza de un bar en la que dos trabajadores tomaban café durante un descanso.
El fuerte impacto provocó lesiones a los dos empleados y también al propio hombre que había caído. Uno de los trabajadores sufrió heridas de consideración, entre ellas la fractura de tibia y peroné; el otro precisó igualmente asistencia médica. Fue necesaria la intervención de los equipos sanitarios desplazados hasta el lugar, que atendieron a los tres afectados y los trasladaron para recibir atención hospitalaria.
La caída, presenciada por numerosos testigos, generó momentos de tensión entre los clientes del establecimiento y los viandantes. Algunos de los presentes se acercaron a prestar una primera ayuda a los heridos mientras llegaban los servicios de emergencia, en una escena que provocó alarma en la zona. Fueron esos testigos quienes dieron aviso de inmediato a los servicios de emergencias.
Tras la atención sanitaria, efectivos policiales acordonaron la zona para facilitar el trabajo de los equipos médicos y preservar el escenario, de modo que los investigadores pudieran recopilar los indicios necesarios para esclarecer lo ocurrido.
La investigación se centra ahora en identificar al hombre que cayó y en reconstruir los momentos previos a la precipitación. Los agentes del Grupo de Homicidios analizan las circunstancias del suceso para determinar si se trató de un accidente o si detrás de lo sucedido existe alguna otra circunstancia. Por el momento, las causas de la caída continúan sin esclarecerse.
Cómo se investigan estos sucesos
La intervención del Grupo de Homicidios en un caso de esta naturaleza no implica necesariamente que exista una muerte o un delito confirmado. Conforme a la práctica policial, esta unidad especializada asume las diligencias en toda precipitación o fallecimiento cuyas causas no estén claras, precisamente para descartar o confirmar la intervención de terceros antes de calificar el hecho como accidente. La instrucción judicial de estos episodios corresponde al juzgado de guardia, que ordena las pruebas pertinentes y, en su caso, la práctica de la autopsia o los informes forenses.
La reconstrucción de los momentos previos a una caída se apoya habitualmente en el testimonio de los presentes, en las cámaras de seguridad de la vía y los establecimientos próximos y en la inspección ocular del escenario. Estos elementos permiten a los investigadores determinar el punto exacto desde el que se produjo la caída y su posible mecánica.
Los sucesos en los que la precipitación de una persona alcanza a terceros que se encontraban en la vía pública o en terrazas son estadísticamente infrecuentes, pero no inéditos en entornos urbanos densos, donde la proximidad entre edificios, aceras y locales de restauración incrementa la exposición de los viandantes. El caso de la calle Francisco Martí Mora, en el que en cuestión de segundos resultaron heridas tres personas, ilustra esa circunstancia.
La evolución de los dos trabajadores es, por el momento, favorable, si bien uno de ellos afronta la recuperación de una fractura de tibia y peroné, una lesión que suele requerir inmovilización prolongada y, en función de su gravedad, intervención quirúrgica.
El desenlace de la investigación dependerá del resultado de las pesquisas policiales y de los informes que se incorporen a las diligencias. Serán esas conclusiones las que permitan determinar si el hombre sufrió una caída accidental o si concurrió alguna otra circunstancia, así como establecer su identidad. Hasta entonces, la causa permanece abierta.


