Esteban sostiene que en Moncloa «no entendieron que la crisis tenía una profundidad que otros agentes políticos sí vimos» y que el Ejecutivo «no midió bien» los avisos que, a su juicio, existieron antes de que la situación se agravara. La ciudad autónoma ha vivido semanas de tensión que llevaron al Gobierno a habilitar más de 800 nuevas plazas de acogida y a trasladar a cientos de personas desde el centro de Loma Colmenar.
«No entendieron que la crisis tenía una profundidad que otros agentes políticos sí vimos», ha declarado Aitor Esteban, presidente del PNV.
El dirigente jeltzale considera que al Gobierno le convendría, «visto lo visto», emplear «un poco de autocrítica y humildad» para gestionar el asunto. Lo enmarca en un deterioro de la relación entre su partido y el Ejecutivo socialista, con el que el PNV cogobierna en el País Vasco desde el pacto que en 2020 renovó la coalición de Íñigo Urkullu con los socialistas vascos.
Más allá de Ceuta, Esteban fija un límite temporal a su respaldo parlamentario: los Presupuestos Generales del Estado. El presidente del PNV recuerda que el Gobierno lleva años sin cumplir la obligación que el artículo 134 de la Constitución impone al Ejecutivo de presentar cada año un proyecto de cuentas, algo que Sánchez y varios ministros han anunciado que corregirán en esta ocasión. Las últimas cuentas aprobadas fueron las de 2023; en 2024 y 2025 el Estado funcionó con prórroga presupuestaria.
«Si el presupuesto fracasa, hasta aquí hemos llegado», ha advertido Aitor Esteban, presidente del PNV.
Para el dirigente vasco, la aprobación o el fracaso de esas cuentas marcará el desenlace de la legislatura. «Se puede decir que ya ha acabado prácticamente la legislatura», sostiene, una lectura que sitúa a Sánchez ante la disyuntiva de sacar adelante los Presupuestos o convocar elecciones, con la proximidad de las citas municipales, autonómicas y generales de fondo.
El malestar del PNV se suma a los reproches recibidos por el PSOE por su gestión de la crisis, ante los que el partido socialista replicó que «desde el asfalto de Madrid es muy fácil opinar». La distancia que marca Esteban recuerda al pulso presupuestario de 2019, cuando el rechazo de las cuentas por ERC y los soberanistas catalanes empujó a Sánchez a disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas en abril de aquel año.
El PNV ha sido pieza aritmética recurrente para las mayorías de Sánchez, y sus votos vuelven a resultar necesarios para sacar adelante unos Presupuestos que, de fracasar, cerrarían el ciclo de colaboración entre jeltzales y socialistas según las palabras del propio Esteban.

