Pineda relató que una llamada anónima le permitió ubicar el domicilio, donde Olán Aparicio reside con su esposa, sus dos hijos y una persona que realiza labores de limpieza. Describió una propiedad de tres niveles, con alberca en la parte superior y comedor al aire libre que, según el reportero, prácticamente no se utilizan. Como parte de la corroboración, verificó el buzón de correspondencia —obligatorio en Suiza—, en el que constaría el nombre del empresario, aunque sin el segundo nombre por el que es identificado públicamente.
"Pese a lo millones que tiene, él no anda en la calle, está escondido [.] él vive en la pare más alta, en una casa roja, es una casa de tres pisos, tiene alberca arriba, tiene un comedor al aire libre [.] resulta que no sale ni al comedor. No sale ni a la alberca, él anda literalmente escondido, a veces baja a contestar su teléfono, pero pasa horas y horas y horas escondido", declaró Irving Pineda, reportero de Azteca Noticias.
El periodista añadió que la rutina diaria de Olán Aparicio consistiría en permanecer solo en la vivienda respondiendo mensajes en su celular, mientras sus hijos acuden sin acompañamiento a la escuela. En las imágenes presentadas en el noticiero se le ve acostado viendo su teléfono y, en otra toma, hablando por celular sentado en una banca.
El momento de mayor tensión ocurrió cuando el reportero interceptó a Olán Aparicio junto a su hijo, de regreso de la escuela, y le solicitó 30 segundos para una entrevista. Al mencionarle los señalamientos que pesan sobre su persona, el empresario habría advertido que llamaría a la policía y, entre forcejeos, intentó arrebatar el equipo con el que se documentaba el encuentro, para después huir sin ofrecer declaración alguna.
El hallazgo se produce en medio de la controversia por el nombre de Olán Aparicio, vinculado a una presunta red de tráfico de influencias con operaciones atribuidas al sexenio pasado y al actual. El empresario ya había buscado blindarse frente a la exposición mediática mediante un amparo con el que pretendía evitar que se revelara su actividad empresarial, según los mismos señalamientos que motivaron el reportaje.
La controversia se inscribe en un expediente más amplio sobre el entorno cercano a la familia López Obrador. Documentos periodísticos previos apuntaron que el empresario habría recibido 58 mdp en rentas del Poder Judicial de la Federación, en un esquema que lo vincula con el exsecretario de Gobernación Adán Augusto López. El caso se suma a un patrón más extenso de escrutinio sobre círculos familiares y de amistad de figuras públicas, como el documentado en el reporte sobre familiares de políticos mexicanos con contratos y procesos penales.
Sheinbaum remite el caso a la FGR
La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre el asunto antes de que se conociera la ubicación de Olán Aparicio en Suiza. En su conferencia mañanera, la mandataria señaló que, de existir pruebas contra el empresario, correspondería a la Fiscalía General de la República abrir una investigación, sin formular un llamado directo para que la dependencia actuara de oficio.
Hasta ahora no consta que Olán Aparicio tenga una situación jurídica formal ante algún juez de control, por lo que no puede hablarse de una persona imputada ni vinculada a proceso en los términos del artículo 19 constitucional, que fija la audiencia inicial y el auto de vinculación como puertas de entrada al proceso penal. Los señalamientos en su contra permanecen, por ahora, en el terreno de la exposición periodística y de la controversia política, sin constancia de una carpeta de investigación judicializada.
La reticencia de personajes señalados por su cercanía con el poder a rendir cuentas ante la prensa tiene antecedentes conocidos en la política mexicana. En 1995, tras el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, Raúl Salinas de Gortari fue detenido y procesado luego de que investigaciones periodísticas y judiciales revelaran cuentas millonarias a su nombre en bancos suizos, un caso que colocó a Suiza en el centro del rastreo de patrimonios opacos vinculados a exfuncionarios mexicanos y sus allegados.
El patrón de figuras que eluden el contacto con los medios reaparece en episodios recientes de opacidad patrimonial de personas próximas a servidores públicos, como el que derivó en la renuncia del titular del Ieepo tras hallarse irregularidades en nóminas oficiales. El seguimiento a estos círculos se ha vuelto un frente constante del escrutinio periodístico sobre el reparto de contratos públicos.
Antes del reportaje de Azteca Noticias, Olán Aparicio había intentado frenar por la vía judicial la publicación de información sobre sus negocios, promoviendo amparos contra EL UNIVERSAL y otros trece medios. La estrategia legal buscaba impedir que se revelara su actividad empresarial, según los antecedentes que documentan su tránsito de ingresos modestos a un patrimonio calculado en cientos de millones de pesos.
Pineda cerró su reportaje señalando que, pese a la magnitud de los señalamientos financieros, la vida de Olán Aparicio en Lugano transcurriría en un aislamiento casi total, con salidas mínimas y sin actividad pública aparente en la ciudad suiza.