El bloque integrado por Francia, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón determinó que los 100 millones de barriles se liberarán durante los próximos cuatro meses, con una parte sustancial en forma de diésel disponible en los primeros 20 días. La decisión se tomó en una videoconferencia convocada por Francia y responde a la escasez derivada del cierre parcial del estrecho de Ormuz, consecuencia de la guerra que Estados Unidos libra contra Irán desde febrero pasado.
El republicano celebró la aportación europea al salir de la Casa Blanca, antes de abordar el helicóptero presidencial Marine One.
"Europa estuvo genial porque liberarán mucho diésel. Ellos usan diésel de una forma más desproporcionada que nosotros. Hicieron algo muy bueno", declaró Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, quien convocó la reunión, afirmó que las medidas acordadas "deberían hacer bajar los precios" de los combustibles y aseguró que no habrá "ninguna prohibición" a las exportaciones de diésel entre los socios del bloque. La declaración buscó despejar la incertidumbre generada semanas atrás, cuando trascendió la posibilidad de que Washington restringiera por tres meses sus exportaciones de diésel para proteger el abasto interno.
Ese escenario cobró relevancia política en Estados Unidos porque coincidía con la antesala de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que el oficialismo republicano busca retener el control del Congreso. Trump desmintió que su administración hubiera contemplado la medida: "Nunca estuvo sobre la mesa", afirmó ante los reporteros que lo abordaron antes de su traslado en el Marine One.
La AIE administra las reservas desde 1974
El mecanismo de liberación coordinada recae en la Agencia Internacional de la Energía, organismo creado en 1974 tras la crisis petrolera de 1973 para administrar las reservas estratégicas de sus países miembros ante choques de oferta. Washington ya ha recurrido a liberaciones de sus reservas en episodios previos de tensión en Medio Oriente, aunque la magnitud de 100 millones de barriles coordinados entre siete economías representa una de las intervenciones conjuntas más amplias del bloque en años recientes.
El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, activo desde febrero, es el factor que ha presionado al alza los precios internacionales de los energéticos al comprometer el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más utilizadas para el transporte de petróleo hacia mercados asiáticos y europeos. La tensión en ese corredor ha sido históricamente un detonante de volatilidad en los mercados energéticos globales, dada la dependencia de múltiples economías respecto al flujo constante de crudo por esa vía.
Para México, con una economía ligada a los precios internacionales de referencia a través de Petróleos Mexicanos y el mercado de combustibles importados, la evolución de estas presiones sobre el diésel tiene efectos indirectos en los costos de transporte de carga y en la inflación al consumidor, aunque el material disponible no detalla un impacto directo cuantificado en el país.
El episodio se enmarca en una relación entre Washington y sus socios europeos marcada por fricciones comerciales recientes, como las amenazas arancelarias del propio Trump contra Europa por los impuestos digitales que algunos países del continente han impulsado. La coordinación energética alcanzada esta semana contrasta con esos desencuentros, que han caracterizado buena parte de la segunda gestión de Trump frente a sus aliados tradicionales.
Esa política exterior ha combinado gestos de cooperación puntual, como el acuerdo del G7 sobre combustibles, con medidas unilaterales en otros frentes, entre ellos la revelación de que Trump consultó a la inteligencia artificial Grok antes de la captura de Maduro.
El calendario de cuatro meses fijado por el bloque marca el plazo en el que deberá completarse la totalidad de los 100 millones de barriles comprometidos, con la parte en diésel concentrada en los primeros 20 días. Macron sostuvo que el objetivo inmediato es estabilizar el mercado antes de que la escasez derivada del bloqueo de Ormuz se traduzca en alzas generalizadas de precios en las economías del G7.