El episodio se remonta a la actuación que el artista ofrecía en un recinto mallorquín ante más de 1.000 personas. Según el relato de asistentes, en mitad del concierto y sin que mediara provocación aparente, un individuo situado entre el público lanzó un vaso de cristal que impactó con violencia directamente en la cabeza del cantante. Un vídeo del momento, al que este medio ha tenido acceso, muestra el instante del impacto: Hades66 interrumpe la interpretación, deja de cantar y abandona el escenario visiblemente afectado, dando por finalizada la actuación.
Pese a la contundencia del golpe, el artista no sufrió lesiones de gravedad, aunque el susto fue considerable y el ambiente en el recinto se volvió tenso. El personal de seguridad reaccionó de inmediato, localizó al presunto autor del lanzamiento —que permanecía mezclado entre el público— y lo expulsó. Según diversas personas presentes, tras recibir el impacto el cantante se mostró muy alterado y pidió en repetidas ocasiones que el autor de la agresión diera la cara para enfrentarse a él «uno contra uno».
La suspensión definitiva del concierto obligó a desalojar a los más de 1.000 asistentes que habían comprado su entrada, muchos de los cuales abandonaron el recinto entre la sorpresa y la indignación. Además de la expulsión, está previsto que se adopten acciones judiciales contra el presunto agresor, cuya conducta podría acarrearle responsabilidades penales por un delito de lesiones y reclamaciones civiles derivadas de la suspensión del espectáculo y de los perjuicios a la organización y al propio artista.
En el ámbito penal español, el delito de lesiones está tipificado en los artículos 147 y siguientes del Código Penal, con penas que varían según la gravedad del resultado y la concurrencia de agravantes, entre ellos el empleo de un objeto o medio peligroso, como puede considerarse un vaso de cristal lanzado a corta distancia. La competencia para instruir el caso corresponde al juzgado del partido judicial donde se cometieron los hechos, que valoraría tanto la responsabilidad penal como las eventuales reclamaciones por la vía civil por los daños económicos ocasionados.
Un anuncio que reabre la controversia
Cuando la repercusión del ataque parecía apaciguarse, el artista volvió a situarse en el centro de la conversación pública con la publicación de una fotografía en la que aparece rodeado de vasos de cristal personalizados con su anagrama, presentados como un nuevo producto de merchandising. El elemento que más reacciones ha suscitado es el texto que acompaña la imagen: «Mañana salen a la venta los vasos de cristal del 66. Me voy a mudar para Mallorca. Tic toc, tic toc. Cada compra de un vaso viene con una galleta».
La expresión «galleta», empleada coloquialmente en distintos países hispanohablantes para referirse a un golpe o puñetazo, ha sido leída por numerosos usuarios como una alusión directa a la agresión. La mención a mudarse a Mallorca, acompañada de emoticonos en el texto original, se ha interpretado igualmente como un guiño al lugar donde ocurrió el incidente. La publicación ha dividido a los seguidores del artista: una parte considera que responde con humor a lo ocurrido, mientras que otra entiende que se trata de una provocación innecesaria, teniendo en cuenta que el caso podría derivar en un procedimiento judicial.
El lanzamiento de objetos al escenario cuenta con precedentes recientes en la música en directo. En 2023, varias artistas internacionales sufrieron el impacto de objetos arrojados por el público durante sus giras, episodios que reavivaron el debate sobre la seguridad en los conciertos y que en algunos casos derivaron en detenciones. En España, incidentes en festivales de música urbana han terminado con actuaciones interrumpidas e intervención policial posterior, aunque la recurrencia de estos hechos sigue siendo minoritaria en el conjunto de espectáculos celebrados.
Ni el equipo de representación del artista ni la organización del concierto en Mallorca han realizado, hasta el momento, declaraciones públicas adicionales sobre el anuncio de los vasos ni sobre el estado del procedimiento contra el presunto agresor. Tampoco se ha aclarado si la publicación forma parte de una campaña de márketing planificada o de una decisión tomada al calor de la repercusión mediática del incidente.
El desenlace del caso dependerá de si la organización o el propio artista formalizan la denuncia y de la eventual apertura de diligencias por parte del juzgado competente, un trámite que en la práctica española puede prolongarse durante meses. Por ahora, la venta del merchandising anunciada por Hades66 continúa alimentando el debate en redes sociales sobre los límites del humor tras un episodio de violencia física.

