El periodista Alfredo Relaño dedica su columna semanal 'Al otro lado del espejo', publicada en la sección de Opinión de Marca, a reclamar comprensión ante un episodio no identificado en el cuerpo del texto, con el argumento central de que el responsable fue en esta ocasión una persona distinta a la habitual. La columna, firmada bajo el sistema de tribuna libre que el diario reserva a sus colaboradores fijos, convierte la identidad del protagonista en criterio determinante del juicio que merece el hecho.
La tesis de Relaño: identidad como atenuante
Relaño estructura su tribuna en torno a una premisa explícita: quien actúa determina el grado de comprensión que merece lo ocurrido. El columnista apela al entendimiento del lector ante una situación que, según su propio texto, habría generado rechazo si hubiera tenido otro protagonista, pero que en esta ocasión requeriría —a su juicio— una lectura diferente por tratarse de alguien distinto. Esa posición queda enunciada con claridad y sin ambages en el título elegido por el autor.
El argumento es coherente con las convenciones del género de opinión, en el que el columnista firma con su nombre, asume la subjetividad inherente al formato y no está sujeto a las mismas exigencias de neutralidad que la información de agencia o la crónica. Los libros de estilo de cabeceras como El País, El Mundo o el propio Marca distinguen, no obstante, entre tomar partido argumentadamente y aplicar raseros distintos a hechos equivalentes según la simpatía hacia una de las partes.
El doble rasero como debate deontológico recurrente
La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) recoge en su Código Deontológico, vigente en su última versión de 2017, la obligación de tratar la información con criterios homogéneos independientemente de la adscripción ideológica, institucional o de otro tipo de los implicados. El Consell de la Informació de Catalunya y el Consejo Audiovisual de Andalucía han emitido resoluciones en años recientes sobre casos de prensa deportiva en los que se apreció tratamiento diferenciado de hechos análogos según el club o figura afectados, aunque sin efecto sancionador vinculante dado el carácter autorregulador de esos organismos.
Que un columnista veterano con más de cuatro décadas en la prensa deportiva nacional —Relaño dirigió Marca entre 1989 y 2017, según datos públicos de la empresa editora Recoletos— haga explícito ese criterio y lo defienda como legítimo convierte el texto en sí mismo en objeto de análisis sobre los estándares editoriales del género, más allá del episodio concreto que lo motiva.
Un precedente reconocible en el periodismo deportivo español
El debate sobre la aplicación de criterios editoriales distintos según la entidad implicada tiene precedentes documentados en la prensa deportiva española. Durante la cobertura de los expedientes disciplinarios a clubs de LaLiga por impago a la Hacienda Pública —varios de los cuales fueron públicos entre 2015 y 2020 y afectaron a entidades de primera y segunda división— diversas asociaciones de prensa y lectores denunciaron públicamente que la extensión y el tono de la cobertura variaron de forma apreciable según la popularidad del club afectado, sin que mediara diferencia jurídica sustantiva entre los casos.
Ese antecedente ilustra que la cuestión que Relaño saca a la superficie —consciente o no de hacerlo— no es nueva ni privativa de una columna: es estructural en un sector en el que los medios especializados tienen, con frecuencia, audiencias fidelizadas a una identidad deportiva concreta, lo que genera incentivos editoriales que la deontología periodística trata de contrarrestar.
Lo que el material no permite establecer
El texto del que parte este análisis no identifica el episodio concreto al que se refiere Relaño, ni los protagonistas implicados, ni la fecha exacta de publicación de la columna en Marca. Sin esos elementos, cualquier valoración sobre el fondo del asunto —quién es el 'otro', qué ocurrió y en qué contexto deportivo o institucional se produjo— excede lo que el material verificado permite afirmar. Este análisis se ciñe, por tanto, a lo que la entradilla acredita: la existencia de la columna, su argumento central y su encaje en el debate deontológico más amplio.
Marca, como medio en el que se publica la tribuna, no ha emitido —según lo disponible— ninguna nota editorial que matice o contextualice la posición de su colaborador. La dirección del diario no ha hecho pública réplica alguna al argumento de Relaño, lo que, dentro de las convenciones del género, equivale a una no objeción formal a su publicación.
Posición del autor y ausencia de réplica identificada
Relaño, según la entradilla, no niega el hecho que motiva la columna sino que solicita explícitamente que sea leído con comprensión en razón de la identidad del protagonista. Esa posición expone al columnista a la crítica de quien considere que el criterio de comprensión debería ser independiente del actor, posición que defienden los códigos deontológicos citados y que constituye el contraargumento estructural al texto.
Ninguna fuente identificada en el material disponible ha respondido públicamente a la columna. La parte o partes a las que pudiera afectar el episodio no especificado no han emitido —según lo que consta— declaración alguna en relación con la tribuna de Relaño. Este análisis reconoce esa ausencia y no atribuye a ninguno de los posibles implicados posiciones que no estén acreditadas.
Plazos y evolución previsible del debate
La publicación de una tribuna de estas características en un medio de tirada nacional y especialización deportiva abre tres vías de seguimiento con horizontes temporales distintos: en el corto plazo —días— la posibilidad de réplica desde la propia sección de Opinión de Marca o desde otras cabeceras deportivas; en el medio plazo —semanas— la eventual identificación pública del episodio concreto que motiva el texto, lo que permitiría valorar el fondo del argumento con los hechos sobre la mesa; y en el largo plazo, la incorporación de este caso al debate académico y deontológico sobre los estándares de la prensa deportiva española, debate que organizaciones como la FAPE o la Asociación de la Prensa de Madrid retoman periódicamente en sus jornadas de formación continua.

