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Apple estrena Siri con IA dos años tarde y excluye a Europa por la regulación digital de la UE

La compañía presenta Apple Intelligence con modelos de Google y acuerda pagar 250 millones por publicidad engañosa sobre capacidades previas.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Apple presentó el lunes 9 de junio en su Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC), celebrada en el Apple Park de Cupertino (California), una versión profundamente renovada de Siri basada en inteligencia artificial generativa, desarrollada en colaboración con Google.

Un asistente con dos años de mora y una demanda de por medio

La promesa de una Siri dotada de inteligencia artificial generativa no es nueva. Apple la anunció en la WWDC de 2023 como pieza central de Apple Intelligence, la plataforma de IA de la compañía. Sin embargo, las funcionalidades nunca llegaron a materializarse en los dispositivos de los usuarios, lo que desencadenó una demanda colectiva por publicidad engañosa. Para cerrarla, Apple ha acordado abonar 250 millones de dólares en compensación a propietarios de iPhone que adquirieron sus terminales bajo la expectativa de que esas capacidades estarían disponibles. Es uno de los acuerdos extrajudiciales más cuantiosos relacionados con promesas de IA en la historia reciente del sector tecnológico, aunque Apple no ha reconocido responsabilidad explícita.

El retraso no es anecdótico en términos competitivos. Google presentó Gemini Live —su asistente conversacional integrado en Android— en mayo de 2024. Microsoft incorporó Copilot de forma nativa en Windows 11 desde finales de 2023. Samsung desplegó Galaxy AI en la gama S24 en enero de 2024. Apple, que durante décadas marcó el ritmo de la industria con el iPhone original (2007), el iPad (2010) o el Apple Watch (2015), llega en este ciclo tecnológico claramente por detrás, una situación inédita desde los años noventa, cuando la compañía estaba al borde de la quiebra antes del regreso de Steve Jobs.

La arquitectura técnica: Siri sobre modelos Gemini de Google

Craig Federighi, vicepresidente de ingeniería de software de Apple, explicó en Cupertino que la nueva generación de Apple Intelligence combina los modelos fundacionales propios de la compañía con los modelos Gemini de Google, creando lo que denominó «la próxima generación de modelos fundacionales de Apple». El sistema opera en dos capas: procesamiento local en el dispositivo —con los chips de la serie A y M— y procesamiento en la nube mediante la tecnología Private Cloud Compute, que Apple describe como un entorno de computación remota con garantías de privacidad verificables por auditores externos.

La colaboración con Google resulta llamativa porque ambas empresas compiten directamente en el mercado de los teléfonos inteligentes, los sistemas operativos móviles y, ahora, los asistentes de IA. Según filtraciones y no desmentidas por ninguna de las partes, Apple abonaría a Google en torno a 1.000 millones de dólares anuales por el acceso a los modelos Gemini. Esta cifra es del mismo orden —aunque algo inferior— al acuerdo por el que Google paga a Apple para ser el motor de búsqueda predeterminado en Safari, cifrado en aproximadamente 20.000 millones de dólares al año según documentos del juicio antimonopolio del Departamento de Justicia de Estados Unidos de 2023. La interdependencia financiera entre ambas compañías convierte su rivalidad en una relación que los analistas denominan «coopetencia».

Las capacidades técnicas anunciadas incluyen lectura e interpretación del contenido en pantalla, interacción con aplicaciones de terceros sin salir del entorno de Siri, generación y edición de imágenes realistas, comprensión multimodal de texto e imagen, y razonamiento contextual extendido. Siri contará además con su propia aplicación independiente, cuyo diseño reproduce la interfaz de conversación de chatbots como ChatGPT o Claude. El acceso en iPhone se amplía con un nuevo gesto: deslizar el dedo hacia abajo desde cualquier pantalla. La compatibilidad abarca iPhone, iPad, Mac, Apple Watch y Vision Pro.

La Ley de Mercados Digitales, escudo o pretexto regulatorio

Europa queda fuera del lanzamiento previsto para otoño de 2025, coincidiendo con la presentación de los nuevos modelos de iPhone. Federighi fue explícito: «Estamos profundamente decepcionados de que nuestros usuarios de la UE no dispongan de Siri AI en el iPhone o el iPad cuando lancemos nuestras nuevas versiones de software a finales de este año». La empresa atribuye la exclusión a la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés), el reglamento europeo (UE) 2022/1925, en vigor desde mayo de 2023 y con obligaciones de cumplimiento para los «guardianes de acceso» desde marzo de 2024.

El DMA obliga a empresas como Apple —clasificada como guardián de acceso por la Comisión Europea en septiembre de 2023— a garantizar la interoperabilidad de sus plataformas, permitir la instalación de aplicaciones fuera de la App Store y no dar trato preferente a sus propios servicios frente a los de terceros. Apple argumenta que integrar una IA profundamente entrelazada con el sistema operativo, capaz de leer contenidos de pantalla e interactuar con aplicaciones de terceros, plantea tensiones irresolubles con estas exigencias de apertura. El regulador europeo, por su parte, ha investigado a Apple por incumplimientos del DMA en áreas como el mercado de aplicaciones y el navegador, y tiene abiertos procedimientos formales desde 2024.

No es la primera vez que Apple utiliza la regulación europea como argumento para retrasar o limitar funcionalidades. En 2023 retrasó la disponibilidad de Apple Pay Later en la UE citando complejidades regulatorias; en 2024 lanzó la tienda de aplicaciones alternativa en Europa únicamente bajo presión del DMA, con condiciones que la Comisión consideró insuficientes. El patrón es reconocible: Apple negocia los términos de cumplimiento de forma pausada, desplegando las funciones cuando considera que tiene garantías jurídicas suficientes. Federighi indicó que la compañía trabaja con los reguladores europeos para «encontrar una vía de avance» y confía en llevar Siri AI a la UE «en el futuro», sin concretar plazo.

El peso geopolítico del mercado europeo y la relación con Bruselas

La exclusión de Europa no es trivial en términos de mercado. La Unión Europea representa, según datos de Eurostat de 2024, alrededor de 450 millones de consumidores y es el segundo mercado de smartphone del mundo por ingresos, tras China. Apple tiene una cuota de mercado en la UE de aproximadamente el 30% en telefonía de gama alta, según IDC. Dejar sin una función diferencial a ese segmento de usuario durante meses —o años, si la negociación regulatoria se enquista— implica un riesgo comercial real frente a competidores como Samsung o Google, que no enfrentan las mismas restricciones estructurales al ser sus sistemas Android más abiertos por diseño.

El trasfondo geopolítico es relevante. La tensión entre grandes plataformas tecnológicas estadounidenses y la regulación europea ha escalado sistemáticamente desde la aprobación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en 2016 —vigente desde 2018— hasta el DMA y la Ley de Servicios Digitales (DSA). La Unión Europea ha ejercido como el principal actor regulatorio global en materia digital, adoptando un modelo que académicos como Anu Bradford (Columbia Law School) han denominado «efecto Bruselas»: la capacidad de exportar estándares normativos al resto del mundo por la mera gravitación del mercado interior. Apple, Meta, Google y Microsoft han sido multadas o investigadas por la Comisión Europea en los últimos cinco años por importes que superan colectivamente los 10.000 millones de euros, según datos del propio organismo.

China presenta una problemática distinta pero igualmente bloqueante. Federighi señaló que Siri AI tampoco estará disponible en ese mercado «mientras gestionamos los requisitos normativos», en referencia a las exigencias de las autoridades chinas sobre almacenamiento local de datos, revisión de contenidos generados por IA y supervisión gubernamental de los modelos. La Ley de Inteligencia Artificial china, en vigor desde agosto de 2023, obliga a los proveedores de servicios de IA generativa a registrarse, someter sus algoritmos a revisión de seguridad y garantizar que los contenidos generados se alinean con los «valores socialistas fundamentales». Para Apple, que gestiona una cadena de fabricación crítica en territorio chino y obtiene aproximadamente el 17% de sus ingresos de esa región (informe anual 2024), la negociación con Pekín tiene un peso estratégico que va más allá de lo estrictamente tecnológico.

Apple contra la industria: la crítica a la «carrera sin sentido»

La intervención de Federighi incluyó un ataque directo a la dinámica competitiva del sector. «Algunos parecen avanzar a toda prisa, persiguiendo la IA por el simple hecho de hacerlo, sin tener realmente en cuenta a las personas, todos nosotros, a quienes en última instancia está destinada a servir», afirmó. La ironía de la declaración no pasó desapercibida para los analistas: Apple critica la prisa ajena dos años después de haber prometido funcionalidades que no entregó, y lo hace el mismo día en que anuncia un acuerdo de 250 millones de dólares para compensar a usuarios defraudados por esa misma promesa.

La estrategia retórica de Apple sigue un guion conocido en la historia de la compañía. Steve Jobs utilizó argumentos similares cuando Apple no incorporó Flash en el iPhone (2010), presentando una limitación técnica y de modelo de negocio como una decisión de principios sobre experiencia de usuario. La compañía tardó años en integrar funciones como NFC para pagos, edición de widgets o aplicaciones predeterminadas cambiables, presentando cada incorporación tardía como el resultado de haber esperado a hacerlo «bien». El mercado, sin embargo, no ha castigado esta estrategia de comunicación: Apple mantiene los márgenes operativos más altos de la industria del hardware de consumo, en torno al 30% según sus últimos resultados trimestrales.

Plazos, hitos y lo que viene a continuación

El calendario anunciado por Apple establece que los desarrolladores pueden comenzar a probar la nueva Siri desde ahora, en la fase de acceso anticipado posterior a la WWDC. La versión beta para usuarios generales llegará en algún momento del segundo semestre de 2025, sin fecha exacta. El lanzamiento comercial definitivo está previsto para otoño de 2025, coincidiendo con la presentación de la serie iPhone 17 y las nuevas versiones de iOS, iPadOS y macOS. Europa y China quedan explícitamente fuera de ese horizonte.

Para los usuarios europeos, el desenlace depende en gran medida de la negociación entre Apple y la Comisión Europea, un proceso que históricamente se ha extendido entre seis y dieciocho meses desde que se abre un diálogo formal sobre cumplimiento del DMA. La Comisión tiene capacidad para imponer multas de hasta el 10% de la facturación global anual de Apple —que en el ejercicio fiscal 2024 superó los 390.000 millones de dólares, según su informe anual— y de hasta el 20% en caso de reincidencia. Si la negociación fracasa y Apple mantiene la exclusión de Europa de forma indefinida, el asunto podría derivar en un nuevo procedimiento formal, con tiempos procesales que se miden en años. Si prospera un acuerdo, lo más probable es un despliegue escalonado con compromisos específicos sobre interoperabilidad, que podría materializarse a lo largo de 2026.

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