El escenario, de confirmarse en las urnas, tendría repercusiones directas sobre los países cuyos gobiernos han buscado alinearse con la agenda de Trump en materia migratoria, comercial y de seguridad. Un Congreso dividido o controlado por la oposición demócrata podría frenar iniciativas legislativas y presupuestarias vinculadas a la cooperación con la región, incluidos fondos para programas de seguridad y acuerdos migratorios que varios mandatarios han negociado directamente con la Casa Blanca.
El Salvador figura entre los países que más han estrechado su relación con la administración estadounidense, particularmente en torno a la cooperación en materia de seguridad. El presidente Nayib Bukele ha mantenido una interlocución constante con Washington, y un cambio en la correlación de fuerzas del Congreso podría incidir en la continuidad de esa agenda bilateral, especialmente si los comités de supervisión pasan a manos de legisladores críticos con las políticas de seguridad y migración impulsadas por el Ejecutivo de EUA.
El antecedente más cercano son las elecciones legislativas de noviembre de 2018, cuando el Partido Demócrata recuperó la mayoría en la Cámara de Representantes durante el primer mandato de Trump. Ese resultado derivó en mayor escrutinio sobre la política exterior de la Casa Blanca, con audiencias sobre la asistencia a Centroamérica y los fondos del denominado Triángulo Norte, y mostró cómo un Congreso dividido puede operar como contrapeso frente a decisiones del Órgano Ejecutivo en materia de ayuda exterior.
Bukele ha mantenido una postura de respaldo público hacia la agenda de seguridad hemisférica impulsada por Washington, como quedó de manifiesto cuando advirtió a las pandillas de Haití sobre la capacidad salvadoreña de replicar su estrategia antipandillas en otros países. En ese discurso de mano dura, señala el análisis, se inscribe parte del alineamiento con la Casa Blanca que un cambio de mayorías pondría a prueba.
Efecto en el TPS salvadoreño
Un eventual cambio en el control del Congreso estadounidense también podría alterar el tratamiento del Estatus de Protección Temporal (TPS) y de otros mecanismos migratorios que afectan directamente a la comunidad salvadoreña residente en EUA, uno de los temas de mayor sensibilidad en la relación bilateral. Las decisiones sobre esos programas dependen en buena medida de la composición del Legislativo y de los comités que supervisan al Departamento de Seguridad Nacional.
El pulso en Washington coincide con un reacomodo político en el continente. La reciente victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, quien remontó la primera vuelta y derrotó a Flávio Bolsonaro con el 51.7%, reconfigura el mapa ideológico sudamericano de cara a la relación con Washington y matiza el peso de los gobiernos de la llamada corriente MAGA en la región.
Ningún resultado electoral en EUA ha sido confirmado, y los efectos concretos sobre la política hacia El Salvador dependerán de la composición final del Congreso estadounidense una vez concluido el proceso.

