La garantía soberana aprobada en el Salón Azul constituye el respaldo del Estado salvadoreño ante las obligaciones financieras que el FSV adquiera con el organismo regional. Este mecanismo es el canal habitual mediante el cual instituciones autónomas como el FSV acceden a financiamiento externo sin comprometer directamente el Presupuesto General de la Nación, aunque el Estado queda como garante final de la deuda.
El dictamen llegó al pleno después de que la Comisión de Hacienda y Especial del Presupuesto emitiera opinión favorable a la modificación contractual, en un trámite que se suma a otras ratificaciones recientes de instrumentos financieros con organismos multilaterales, como ocurrió con el préstamo de $75 millones con la CAF para el proyecto El Nido.
Los recursos ampliados respaldarán una cartera de programas ya existentes en el FSV. Casa Joven está dirigido a personas de entre 18 y 35 años para la compra de viviendas nuevas o usadas, con financiamiento de hasta $100,000 y plazos de hasta 30 años. Casa Mujer, por su parte, atiende a mujeres jefas de hogar, madres solteras, viudas o en situación de vulnerabilidad de entre 26 y 50 años que buscan adquirir una vivienda propia.
A esos dos programas se suman Vivienda Nueva, orientado a trabajadores del sector formal y personas con ingresos variables; Vivienda Cercana, que facilita créditos habitacionales a salvadoreños residentes en el extranjero y a quienes reciben ingresos desde otros países; y Vivienda en Altura, que permite financiar la compra de apartamentos nuevos o usados.
Proyección de 1,250 créditos hipotecarios
Según las proyecciones que el Ministerio de Hacienda presentó ante la comisión legislativa, el FSV prevé otorgar alrededor de 1,250 créditos hipotecarios con el financiamiento ampliado. De ese total, la mitad estaría destinada al sector femenino, con una estimación de 3,875 personas beneficiadas.
El déficit habitacional ha sido señalado de manera reiterada como uno de los principales desafíos sociales del país, y los sucesivos gobiernos han recurrido al financiamiento del FSV y al respaldo del BCIE para intentar ampliar el acceso a vivienda propia entre sectores de ingresos medios y bajos que no califican fácilmente para créditos del sistema financiero privado.
La ratificación se produce en un contexto de debate más amplio sobre las finanzas públicas, mientras distintos sectores han planteado observaciones sobre el estado de las cuentas nacionales, como reflejó la advertencia del Banco de Reserva de El Salvador sobre el impacto del presupuesto 2027 en la crisis económica.
Con la aprobación en el pleno, el FSV queda habilitado para formalizar ante el BCIE la ampliación de la línea de crédito, bajo los requisitos y condiciones establecidos para cada uno de sus programas de financiamiento habitacional.


