El mensaje, publicado en varios idiomas incluido el criollo haitiano, calificó de cobarde la privación de libertad de los cuatro salvadoreños y detalló que la misión en la que participan cuenta únicamente con pilotos y personal técnico, sin funciones de combate. Según el mandatario, la operación militar ya ejecutada constituye solo una muestra de lo que el Órgano Ejecutivo estaría dispuesto a desplegar si los secuestradores no acceden a liberar a los rehenes en las condiciones exigidas.
"No tomen nuestras palabras como amenazas vacías. Ya hemos terminado con las pandillas en El Salvador, y podemos terminar con las de ustedes también", expresó Nayib Bukele, presidente de la República.
El comunicado dejó una puerta abierta a la resolución pacífica del caso. Bukele insistió en que todavía hay margen para evitar una escalada si los jefes de pandillas haitianas optan por entregar con vida y sin daños a los cuatro técnicos, en cuyo caso, según sus palabras, la situación volvería al estado previo al secuestro.
"La decisión está en sus manos", concluyó el mandatario, en el cierre de su mensaje dirigido a los responsables del plagio.
Bukele estableció un paralelismo directo entre la política de seguridad aplicada en El Salvador bajo el régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, y la posible respuesta frente a los grupos armados que operan en territorio haitiano. En Puerto Príncipe y otras regiones del país caribeño, coaliciones de pandillas controlan amplias zonas urbanas, lo que ha motivado despliegues de misiones internacionales de apoyo a las autoridades locales.
El régimen de excepción salvadoreño suspende garantías constitucionales como el plazo de detención administrativa y el derecho a la defensa en las primeras horas tras la captura, y ha sido prorrogado de forma consecutiva por la Asamblea Legislativa desde su primera aprobación. Bajo ese marco, el discurso oficial ha convertido el combate a las estructuras pandilleriles en un eje de la acción de gobierno, dentro y fuera del país.
El caso se inscribe en una serie de procesos judiciales recientes contra estructuras criminales en los tribunales salvadoreños, como la condena a cadena perpetua dictada contra dos pandilleros de la MS-13 en San Salvador. A diferencia de aquellos, el episodio de Haití sitúa la respuesta estatal fuera de las fronteras nacionales y en el plano militar.
El mensaje de Bukele no precisó plazos concretos para la liberación de los rehenes ni detalló las consecuencias específicas que enfrentarían los captores en caso de incumplimiento, más allá de la advertencia difundida en su cuenta oficial.


