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El Salvador crea la Autoridad de Economía Azul y la presenta en el congreso LACQUA26

Ulloa afirmó que el país tiene tres veces más territorio marítimo que terrestre y proyectó 4.2 millones de turistas en 2026.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El Órgano Ejecutivo exhibió esta semana su apuesta por la economía azul en el Congreso Latinoamericano y del Caribe de Acuicultura, LACQUA26, donde el vicepresidente Félix Ulloa hijo presentó la recién creada Autoridad Salvadoreña de Economía Azul (ASEA) ante investigadores, productores e inversionistas de 35 países. La institución, adscrita al Ministerio de Economía, se anuncia como una visión que trasciende la pesca tradicional.

El Salvador tiene litoral desde que El Salvador existe, y el océano —esa superficie que, según recordó Ulloa, triplica el territorio continental— llevaba ahí todo este tiempo, disponible, a la espera de su autoridad correspondiente. Ahora la tiene. Se llama ASEA y llega con el vocabulario reglamentario: cadenas productivas, valor agregado, innovación tecnológica, sustentabilidad. Falta por ver si llega también con presupuesto, personal técnico y la paciencia institucional que exige cualquier sector pesquero, que no se transforma con un acto inaugural ni con un hashtag.

El dato que se repitió en el congreso —3.5 millones de visitantes internacionales hasta septiembre, proyección de 4.2 millones al cierre de 2026, según expuso el propio Ulloa— tiene la virtud de sonar bien en cualquier intervención y la limitación de no decir gran cosa sobre acuicultura. El turismo y la pesca sostenible pueden convivir, desde luego, pero conviene no confundir una cifra de llegadas internacionales con un plan de desarrollo de las cadenas productivas marítimas. Son dos políticas distintas que comparten litoral, no necesariamente presupuesto ni cronograma.

La decisión de adscribir ASEA al Ministerio de Economía, y no al Ministerio de Agricultura y Ganadería, donde tradicionalmente ha vivido la pesca, es la parte menos comentada y probablemente la más reveladora del anuncio. Sugiere que el Gobierno quiere tratar el mar como vector de inversión antes que como actividad primaria, lo cual no es ni bueno ni malo en sí mismo, pero sí marca una diferencia con el enfoque regulatorio-productivo que suelen tener las autoridades pesqueras latinoamericanas. El diablo, como siempre, estará en el reglamento que defina sus competencias frente a las ya existentes.

El presidente del Capítulo Latinoamericano y del Caribe de Acuicultura, Luis Andrés González, agradeció al Gobierno salvadoreño la organización del encuentro, un gesto protocolario esperable en cualquier cumbre de este tipo, donde el anfitrión recibe sus flores y el invitado se lleva sus contactos. El director ejecutivo de ASEA, por su parte, insistió en el aprovechamiento de los recursos marinos mediante innovación y generación de valor agregado, fórmulas que funcionan en cualquier discurso inaugural porque no comprometen a nada concreto ni fijan plazo alguno.

El mar como enlace regional

El Salvador no es ajeno a proyectar su política exterior a través de infraestructura y cooperación: el país que inauguró el puente sobre el río Paz con Guatemala, pactado desde 2010, entiende el valor simbólico de los anuncios que conectan territorios. LACQUA26 funciona en esa misma lógica: menos como política pesquera inmediata y más como posicionamiento del país frente a sus vecinos regionales en un sector —la acuicultura— donde Ecuador, Honduras y Belice llevan ventaja de décadas en infraestructura y exportación.

Queda la pregunta que ningún comunicado institucional responde: cuánto del Presupuesto General de la Nación —ese mismo que ocupó portadas en octubre bajo la consigna de priorizar la deuda— se destinará a sostener la ASEA más allá de su acto fundacional. Crear una autoridad es, en El Salvador como en cualquier parte, el trámite más sencillo del proceso. Lo difícil viene después, cuando el mar deja de ser metáfora y empieza a exigir embarcaciones, laboratorios y controles sanitarios.

El congreso cerró con el discurso esperado sobre cooperación internacional y desarrollo integral de la región. La autoridad ya existe en el papel; su capacidad de convertir tres veces más territorio marítimo en empleo real para las comunidades costeras —la promesa concreta del anuncio— seguirá pendiente de verificación en los próximos ciclos presupuestarios.

Fuentes

  1. La Páginalapagina.com.sv

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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