La ASEA, adscrita al Ministerio de Economía, busca fortalecer las cadenas productivas vinculadas al mar, generar empleo, ampliar la comercialización de productos acuícolas y contribuir a la seguridad alimentaria, al tiempo que se garantiza la protección de los ecosistemas marinos y costeros. Según Ulloa, la entidad representa un cambio de enfoque que trasciende la pesca artesanal tradicional para incorporar innovación tecnológica y valor agregado.
El funcionario subrayó el potencial marítimo del país, que según indicó cuenta con un territorio oceánico tres veces mayor que su extensión terrestre, como base para proyectar la economía azul como un eje de desarrollo. Ulloa vinculó esa actividad con el crecimiento del turismo, al señalar que hasta septiembre de este año El Salvador había recibido 3.5 millones de visitantes internacionales, con una proyección de cerrar 2026 en 4.2 millones.
Esa cifra turística se suma a los anuncios recientes de atracción de capital extranjero que el Gobierno ha promovido en los últimos meses, entre ellos la inversión de $2,900 millones firmada con Grupo Cox en energía, agua y combustibles, presentada como parte de una estrategia para diversificar los sectores productivos del país.
El presidente del Capítulo Latinoamericano y del Caribe de Acuicultura, Luis Andrés González, agradeció al Gobierno salvadoreño y a las instituciones organizadoras del encuentro, y destacó su relevancia como espacio de intercambio tecnológico y de construcción de alianzas regionales para el sector acuícola en Latinoamérica y el Caribe. En la misma línea, el director ejecutivo de la ASEA enfatizó la necesidad de aprovechar los recursos marinos mediante innovación, generación de valor agregado y desarrollo de cadenas productivas, y atribuyó a la acuicultura un papel estratégico para la seguridad alimentaria y nutricional.
La creación de la ASEA se inscribe en la reorganización institucional del Órgano Ejecutivo en materia económica, que en los últimos años ha incluido la revisión de infraestructura comercial estratégica, como la modernización de las aduanas La Hachadura, El Poy y San Bartolo, orientada a facilitar el comercio exterior centroamericano.
El Salvador cuenta con una tradición pesquera concentrada en el Golfo de Fonseca y la franja costera del Pacífico, donde el camarón y otras especies han sostenido históricamente a comunidades costeras. La apuesta por la acuicultura y la economía azul plantea un giro desde esa pesca de captura hacia modelos de cultivo con mayor valor agregado, un sector en el que países de la región como Ecuador y Honduras han desarrollado industrias exportadoras de peso en las últimas décadas.
El Gobierno presentó el LACQUA26 como muestra de su compromiso con la cooperación internacional en materia de economía azul sustentable, un enfoque que, según las autoridades presentes en el congreso, busca robustecer la competitividad, la seguridad alimentaria y el desarrollo integral de El Salvador y de Latinoamérica y el Caribe.

