Trump respondió de forma breve y sin entrar en el fondo político del regreso de Machado, Premio Nobel de la Paz 2025 y principal figura de la oposición al gobierno de Nicolás Maduro. En lugar de pronunciarse sobre las implicaciones diplomáticas, el mandatario estadounidense centró su respuesta en el galardón que, según dijo, la dirigente le dedicó.
"No sé nada al respecto, pero creo que es una mujer muy agradable. Y me dio su Premio Nobel, así que ¿cómo puedo decir algo más? Y espero que esté a salvo. Es una mujer muy agradable. Pero nos está yendo realmente muy bien en Venezuela", declaró Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La mención al Nobel remite al gesto de Machado tras recibir el galardón en 2025, cuando lo dedicó públicamente a Trump y al pueblo venezolano, en un episodio de amplia repercusión. La opositora ha sostenido una línea de acercamiento con Washington como parte de su estrategia frente a Maduro, a quien acusa de desconocer los resultados de las elecciones presidenciales de 2024.
La valoración de Trump de que a Estados Unidos le va "realmente muy bien en Venezuela" se produce en un momento de tensión sostenida entre ambos gobiernos, marcado por sanciones económicas, despliegue militar estadounidense en el Caribe y acusaciones cruzadas sobre narcotráfico y legitimidad institucional. El mandatario no precisó a qué se refería ni ofreció detalles sobre la situación de Machado dentro del país.
La política exterior de Trump hacia América Latina ha combinado el respaldo a figuras opositoras con una retórica de mano dura frente a gobiernos como el de Maduro, en paralelo a gestos de cooperación con aliados de la región. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, ha sido uno de los principales interlocutores de Washington en Centroamérica, con episodios recientes como su advertencia a pandillas de Haití de que "podemos terminar con las de ustedes también".
El retorno de Machado a territorio venezolano se da en un escenario en el que la oposición ha denunciado represión, inhabilitaciones políticas y persecución judicial por parte del chavismo. Organismos internacionales y gobiernos aliados de Washington han cuestionado la transparencia del proceso electoral venezolano, mientras Caracas sostiene que se trata de injerencia extranjera.
El pulso entre Washington y Caracas tiene antecedentes recientes: en enero de 2019, Estados Unidos reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, en un esfuerzo diplomático que aglutinó a decenas de países pero que no logró desplazar a Maduro del poder, consolidado tras años de sanciones y aislamiento internacional.


