El golpe que derivó en la muerte de De Miguel se produjo en los minutos finales del partido entre el Tenerife y el Andorra, cuando Owono salió a despejar un balón en el centro del campo y arrolló al delantero rival. El árbitro reflejó en el acta que el portero, al que expulsó, había impactado con la pierna en alto sobre De Miguel. El jugador quedó tendido en el terreno de juego, donde fue atendido por los servicios médicos, y terminó en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, citadas por medios españoles, señalaron que el caso deja de tratarse como un simple incidente deportivo para pasar a manos de la justicia ordinaria. La apertura de un expediente contra Owono fuerza un avance en las pesquisas con eventuales repercusiones legales, aunque las próximas horas resultarán determinantes para establecer si el portero deberá enfrentar un proceso judicial formal y, en ese caso, qué tipo de defensa asumiría.
"La policía ha abierto una investigación en coordinación con las autoridades judiciales por la muerte del delantero", informaron fuentes policiales a la agencia AFP.
Mientras la instancia judicial avanza, Owono también afrontará una sanción de carácter estrictamente deportivo por parte de la liga de ascenso española, independiente de cualquier decisión penal. El abogado Antonio Aguiar, especialista en derecho deportivo, explicó en entrevista con Blu Radio que el reglamento del fútbol español contempla hasta doce partidos de suspensión como castigo máximo para este tipo de acciones, la pena más severa prevista en el código disciplinario.
El episodio ha generado conmoción en el fútbol internacional, donde los fallecimientos por lesiones durante un partido son excepcionales y suelen derivar en revisiones de protocolos médicos y arbitrales. El antecedente más grave del fútbol español es la muerte del defensa del Sevilla Antonio Puerta, de 22 años, el 28 de agosto de 2007, tras sufrir varios paros cardiacos en pleno partido de Liga contra el Getafe en el estadio Sánchez Pizjuán; aquel caso aceleró la implantación de desfibriladores y protocolos cardiológicos en los estadios españoles.
En Colombia, episodios como el del volante del Patriotas Fabián Vargas o las muertes ocurridas en canchas de aficionados mantienen vigente el debate sobre la atención médica de urgencia en los estadios, que la Liga BetPlay Dimayor exige a los clubes locales. El caso español no guarda relación directa con la normativa colombiana, pero reabre la discusión regional sobre la responsabilidad en jugadas fortuitas con desenlace fatal, un terreno poco explorado por la justicia ordinaria.
La situación de Owono quedará condicionada a lo que determinen tanto el Tribunal Superior de Justicia de Canarias como la federación española en su instancia disciplinaria, procesos que, según lo informado hasta ahora, avanzan de manera paralela e independiente.
