El pentacampeón hizo estas reflexiones ante los micrófonos junto a otros excampeones, en una comparecencia habitual cada año en la salida de la ronda francesa, donde acude como invitado de honor y analista. Su diagnóstico apunta a un cambio que, según él, no responde solo a criterios deportivos: las cadenas de televisión condicionan cada vez más el diseño del calendario y la duración de cada jornada.
«En mi época había etapas más largas, de seis a ocho horas de carrera. Ahora la televisión marca que tienen que ser más cortas», Miguel Induráin, ex ciclista y cinco veces ganador del Tour de Francia.
Induráin recordó una etapa de 340 kilómetros disputada en 1984, muy por encima de cualquier trazado actual, y señaló que las etapas de montaña de su generación rondaban los 260 y 270 kilómetros, con puertos encadenados que hoy apenas se ven en una sola jornada. En la edición de 2026 del Tour, la etapa más larga midió 205,8 kilómetros, la única que superó la barrera de los 200 kilómetros en todo el recorrido.
La propia organización del Tour ha reconocido en los últimos años que la reducción de kilómetros responde a varios factores combinados. Entre ellos señalan la seguridad de los ciclistas, el ritmo mucho más alto al que se corre hoy con bicicletas más ligeras y aerodinámicas, y la necesidad de ajustar la carrera a las franjas horarias que prefieren las televisiones para maximizar audiencia.
Nacido en Villava (Navarra) en 1964, Induráin está considerado uno de los mejores ciclistas de la historia. Ganó cinco Tours de Francia consecutivos entre 1991 y 1995, dos ediciones del Giro de Italia en 1992 y 1993, y una medalla de oro olímpica en la contrarreloj individual de los Juegos de Atlanta 1996. También estableció el récord de la hora en 1994, con una marca de 53,040 kilómetros que resistió varios años antes de ser superada.
En esa misma comparecencia, Induráin no se limitó a hablar del formato de las etapas. Preguntado por el nivel de Tadej Pogačar, aseguró que el esloveno «puede estar próximamente» junto a los pentacampeones de la historia, un club que hasta entonces solo integraban él mismo, Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Bernard Hinault.
La predicción del navarro se cumplió semanas después. El 26 de julio de 2026, Pogačar se proclamó campeón del Tour de Francia por quinta vez, igualando precisamente el récord que compartían Induráin, Anquetil, Merckx e Hinault. El navarro, que semanas antes había hablado de etapas más cortas y de la influencia de la televisión, terminó viendo en directo cómo se escribía una nueva página de la historia que él mismo protagonizó tres décadas atrás.
La comparación entre generaciones vuelve cada verano al calendario del ciclismo, como también ocurre en otras disciplinas cuando la tecnología transforma la competición: en Terramar, una moto eléctrica batió recientemente el crono que Sainz fijó en 2012 con un Audi. Desde que se retiró en 1996, Induráin ha mantenido un perfil público moderado, aunque su presencia constante en la salida del Tour convierte cada declaración suya en un termómetro de cómo ha cambiado el ciclismo profesional en los últimos 30 años.

