Que la iniciativa privada asuma el reordenamiento del núcleo histórico dice más del tamaño del vacío que de la vocación filantrópica del sector. Cuando una ciudad deja que su centro se convierta, en palabras de Kuljacha, en "el lugar más inseguro de toda la capital", algo falló mucho antes de que alguien diseñara un plan con nombre de consultora.
El diagnóstico que ofrece el presidente del CDEM no admite medias tintas: el principal foco, advirtió, "son casas abandonadas, terrenos baldíos, picaderos, casas de seguridad". Ese inventario describe el corazón de una ciudad fronteriza que, por su tamaño —Kuljacha la calcula cerca de veinte veces mayor que la vecina Calexico—, debería albergar entre 20,000 y 30,000 personas según los cálculos que maneja el consejo.
"La misma gente se va yendo porque está inseguro", señaló Marco Antonio Kuljacha Gastelum, presidente del Consejo de Desarrollo Económico de Mexicali.
Al círculo de fuga se sumó el terremoto de 2010, de 7.2 grados Richter, que dañó severamente la infraestructura del sector. El proyecto contempla por ello rehabilitar inmuebles como la Cruz Roja y escuelas que quedaron inservibles, con el objetivo de que nuevas familias regresen a vivir al polígono.
El plan apuesta por la vivienda vertical y por bajar costos: el requisito pasó de dos cajones de estacionamiento a uno por vivienda, un ajuste que, según Kuljacha, hace "mucho más práctico" construir en altura donde antes resultaba más caro. La segunda fase, en curso, socializa el proyecto entre arquitectos, ingenieros civiles, cámaras de la construcción y comités vecinales, y busca dotar a las autoridades de mecanismos legales para actuar sobre predios abandonados.
La ciudad espejo del otro lado
Mexicali y Calexico fueron trazadas y planificadas al mismo tiempo, con calles que coinciden a ambos lados de la línea fronteriza, y el CDEM apuesta a que regenerar el polígono mexicano arrastre a la urbe californiana, hoy, según Kuljacha, "una ciudad fantasma". El consejo reactiva una comisión binacional cuyo primer encuentro con representantes de Calexico estaba previsto dos semanas después de la entrevista, tras asumir Kuljacha la presidencia del organismo en junio.
El CDEM es una asociación civil privada cuyos estatutos la obligan a consultar a las cámaras empresariales y al gobierno municipal; su consejo consultivo lo preside la alcaldesa de Mexicali, lo que entrelaza iniciativa privada, academia y ayuntamiento. La intención de dotar a las autoridades de mecanismos legales sobre predios abandonados sugiere que esas herramientas hoy no operan. El modelo de empresariado que impulsa planeación urbana tiene arraigo en el norte: desde los años ochenta, los consejos de desarrollo de ciudades como Monterrey y Tijuana han promovido obra e infraestructura ante la lentitud del gasto público.
Kuljacha insistió en que la vivienda es apenas el primer paso: "La premisa de regeneración del polígono no es nada más la vivienda; es el primer paso porque la gente tiene que tener dónde vivir, pero la idea es que se reactive la economía total de ese sector". El estudio del Tecnológico de Monterrey documenta la pérdida de población, pero no cifra el costo de revertir dos décadas de fuga ni quién la pagará cuando la iniciativa deba sostenerse como política pública.
El propio empresario resumió el papel que se atribuye el consejo frente al abandono del polígono. Es la frase que deja medido el reto que Mexicali y Calexico encararán en las próximas semanas.
"Nosotros lo que estamos haciendo es encendiendo la mecha para que esa flama se quede viva", afirmó Marco Antonio Kuljacha Gastelum, presidente del CDEM.
