El primero de los incidentes ocurrió en un Boeing 737 MAX de la aerolínea polaca LOT, que había partido desde el aeropuerto de Londres Heathrow con destino al aeropuerto Chopin de Varsovia. La gestora del aeropuerto Varsovia/Modlin reportó en su página de Facebook que a las 09:54 hora local se activó una alarma por una amenaza de bomba a bordo de la aeronave.
El avión, con 181 personas a bordo, fue desviado y aterrizó siete minutos después en el aeropuerto de Varsovia/Modlin, distinto al de su destino original. Tras el aterrizaje, la aeronave fue conducida a una zona designada a la espera de instrucciones de los servicios de emergencia, entre ellos equipos de desactivación de explosivos. El aeropuerto de Modlin cerró operaciones, aunque los pasajeros pudieron iniciar el desembarco conforme avanzaban los procedimientos de seguridad.
Un segundo avión con destino a la capital polaca, de la aerolínea escandinava SAS y procedente de Copenhague, Dinamarca, también recibió una amenaza. A diferencia del vuelo de LOT, esta aeronave aterrizó con normalidad en el aeropuerto Chopin de Varsovia a las 09:28 hora local y los pasajeros lograron desembarcar. La vocera de SAS no detalló la naturaleza de la amenaza y señaló que la aerolínea remitió toda la información a la policía.
"Se ha recibido una amenaza", confirmó Alexandra Lindgren Kaoukij, vocera de SAS, quien señaló que la aerolínea está centrada en atender al personal y a los pasajeros y que remitió toda la información a la policía.
El tercer incidente involucró a un avión de la aerolínea irlandesa Ryanair que cubría la ruta entre Mánchester, Reino Unido, y el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, en el sureste de España. La aeronave recibió una amenaza de bomba a bordo que puso en alerta al aeropuerto murciano, donde se constituyó un comité de crisis, de acuerdo con fuentes del gobierno español citadas en el reporte.
El avión aterrizó en Murcia a las 10:50 hora local, y desde ese momento se activó un amplio dispositivo de seguridad integrado por servicios de emergencia, agentes de la Policía Nacional española y especialistas de los TEDAX, el cuerpo de Técnicos en Desactivación de Artefactos Explosivos. Los 114 pasajeros y los siete tripulantes desembarcaron y fueron sometidos a controles de seguridad, mientras los TEDAX inspeccionaban la aeronave para determinar si había algún artefacto en su interior.
El cuarto incidente involucró a un avión procedente de Israel que aterrizó de emergencia en el aeropuerto de Sofía, capital de Bulgaria, tras recibirse una amenaza de bomba enviada por correo electrónico, de acuerdo con el gobierno búlgaro, que no precisó ni el destino final ni la aerolínea del vuelo afectado. La aeronave fue conducida a una zona de estacionamiento alejada de la terminal y de otras naves para ser inspeccionada por los equipos correspondientes.
El secretario jefe del Ministerio del Interior búlgaro, Lyubomir Nikolov, informó a la radio pública BNR que no hay por el momento datos sobre intenciones o acciones terroristas específicas y que se reforzaron las medidas de seguridad en los aeropuertos del país.
"Por el momento, no hay información sobre intenciones o acciones terroristas específicas", declaró Lyubomir Nikolov, secretario jefe del Ministerio del Interior búlgaro.
Las amenazas de bomba contra la aviación comercial tienen antecedentes recurrentes en Europa. En octubre de 2022, varias aerolíneas que operaban rutas sobre el continente reportaron una oleada de avisos falsos difundidos por internet, episodios que obligaron a desviar o inspeccionar aeronaves sin que se hallaran artefactos reales, un patrón que las autoridades europeas han vinculado a hostigamientos coordinados y que exige activar los mismos protocolos pese a la baja verosimilitud de cada aviso.
Los cuatro episodios, ocurridos el mismo día en distintos puntos de Europa, muestran la rapidez con que se activan los protocolos de seguridad aérea ante cualquier amenaza, con independencia de su origen. Ninguno de los reportes disponibles confirma que se haya localizado algún artefacto explosivo a bordo de las aeronaves involucradas.
El flujo de amenazas coincidió con una jornada de alta tensión internacional, en la víspera de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, comicios que esta semana movieron mercados como el que registraron las bolsas asiáticas, que cayeron ante los comicios estadounidenses. En Sofía, Nikolov indicó que las medidas de seguridad en los aeropuertos búlgaros permanecían reforzadas.
