La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del Inegi muestra que una familia mexicana tuvo un ingreso trimestral promedio de 77,864 pesos hace dos años, 10.8% más que en 2016. De ese total, 51,099 pesos correspondieron a ingresos por trabajo —frente a 45,133 pesos en 2016— y 13,799 pesos a transferencias, que partían de 10,908 pesos ocho años atrás.
Ethos recordó que en 2020 los ingresos de los hogares, con excepción de las transferencias, cayeron por la crisis económica y sanitaria derivada del Covid-19, aunque desde entonces se han recuperado y ya superan los niveles previos a la pandemia. La organización advirtió, no obstante, que el avance no ha sido parejo entre todos los grupos de la población.
"Algunos hogares y grupos poblacionales han mejorado más que otros. Sin embargo, persisten brechas importantes, tanto entre deciles de ingreso como entre hombres y mujeres", aseveró Ethos Innovación en Políticas Públicas.
El estudio subraya que el fortalecimiento de las transferencias monetarias gubernamentales no logró compensar el deterioro de ciertas carencias sociales: cuando se aceleró el crecimiento de los apoyos, también aumentó la población con al menos una carencia. Según la Medición de la Pobreza Multidimensional —elaborada por primera vez por el Inegi—, la pobreza en México pasó de 43.2% a 29% de la población entre 2016 y 2024, pero en el mismo lapso la población sin acceso a servicios de salud se disparó de 15.6% a 34.2%, mientras el rezago educativo se mantuvo casi estable, de 18.5% a 18.6 por ciento.
Como proporción del gasto total, el gasto en educación cayó de 12.7% en 2016 a 10.9% en 2024, con una proyección de 11.1% para este año. El gasto en salud pasó de 9.6% a 10.2% en el mismo periodo, pero se desplomaría a 9.5% este año. Ambos indicadores permanecen por debajo del 15% que recomiendan los organismos internacionales como referencia mínima del gasto público.
"La menor prioridad presupuestaria coincide con el deterioro de las carencias en salud y educación", señaló Ethos en su informe.
Programas sociales, segundo componente del ingreso
Pese al auge de las transferencias, el trabajo remunerado sigue siendo la principal fuente de ingreso de los hogares: representó 65.6 de cada 100 pesos obtenidos por las familias en 2024, frente a 64.2 pesos en 2016. Las transferencias subieron de 15.5% a 17.7% del ingreso total en el mismo periodo. Dentro de ese rubro, 45 de cada 100 pesos correspondieron a pensiones contributivas, 18.1% a programas sociales gubernamentales y 13.1% a transferencias en especie entre hogares.
Ethos destacó que los programas de gobierno pasaron de representar 11.3% a 18.1% de los ingresos por transferencias, con lo que escalaron del cuarto al segundo componente más importante del rubro. En contraste, los ingresos por renta de propiedad fueron los únicos que cayeron, de 8.9% a 4.9%, mientras la estimación del alquiler de vivienda propia avanzó ligeramente de 11.3% a 11.6 por ciento. El giro hacia los apoyos públicos como motor del ingreso de los hogares se consolidó durante el sexenio anterior, en el que programas como las pensiones para adultos mayores y las becas se expandieron hasta quedar inscritos como derecho en la Constitución.
El diagnóstico aparece mientras otras políticas gubernamentales reconfiguran la vida cotidiana, como la prohibición de celulares en escuelas que entró en vigor este martes 3 de noviembre. Ethos planteó que, ante mayores presiones sobre las finanzas públicas, la expansión de las transferencias enfrentará restricciones presupuestarias crecientes, por lo que insistió en que estos apoyos no deben sustituir a los servicios públicos orientados a garantizar derechos sociales.
"En un contexto de mayores presiones sobre las finanzas públicas, mantener un crecimiento sostenido de las transferencias enfrentará restricciones presupuestarias cada vez más importantes", aseveró Ethos en el documento.
