Un vuelco en la composición del empleo extranjero
El dato que marca el punto de inflexión es preciso: los latinoamericanos ya son, como colectivo agregado, la principal nacionalidad extranjera dentro del mercado de trabajo español, por delante de los europeos comunitarios. Así lo recoge El País en una información publicada el 14 de julio de 2026, que cita cifras de afiliación a la Seguridad Social.
Un récord que se construye desde 2019
La cifra de 22,47 millones de afiliados de junio de 2026 no aparece aislada: representa un incremento de casi tres millones de puestos respecto a junio de 2019, un arco de siete años que incluye la pandemia de covid-19 y su posterior recuperación., el sistema ganó 128.500 empleos solo en junio de 2026, dato difundido el 2 de julio, que elevó la afiliación hasta ese máximo nunca visto en las series laborales españolas.
La comparación histórica ayuda a dimensionar la magnitud: España no había alcanzado nunca antes esa cota de afiliación, ni siquiera en los años previos a la crisis financiera de 2008, cuando el mercado laboral rozó los 20 millones de ocupados antes de desplomarse con la Gran Recesión, que entre 2008 y 2013 destruyó millones de puestos y llevó la tasa de paro por encima del 26%. El ciclo actual se apoya en una recuperación demográfica sostenida en buena medida por la llegada de población extranjera en edad laboral, a diferencia del boom de mediados de los 2000, muy concentrado en la construcción.
El peso específico de la migración latinoamericana
De los casi tres millones de nuevos afiliados desde 2019, 692.000 tienen origen latinoamericano, algo menos de una cuarta parte del incremento total del periodo Esa proporción sitúa a los trabajadores procedentes de países como Venezuela, Colombia, Perú, México o Argentina como el colectivo extranjero de mayor peso relativo en la expansión reciente del empleo, por delante de los flujos europeos que durante buena parte de la última década habían liderado la afiliación extranjera.
El hito señalado por el diario —que los 1,2 millones de afiliados latinoamericanos superen ya a la suma de rumanos, italianos, franceses y el resto de europeos— no tiene precedente desde que existen series homogéneas, que arrancan en 2012. Antes de esa fecha, la comunidad rumana fue durante años, y con diferencia, el colectivo extranjero más numeroso en la Seguridad Social española, impulsada por la adhesión de Rumanía a la Unión Europea en 2007 y la libre circulación de trabajadores.
Del oficio audiovisual a la vocación de arraigo
El reportaje de El País ilustra la tendencia estadística con testimonios individuales. Luis Loreto, venezolano de 46 años residente en Madrid, llegó a España justo antes del estallido de la crisis sanitaria de 2020 y ha desarrollado su carrera como autónomo especializado en equipos audiovisuales para eventos. «Venimos con muchas ganas, tenemos alma y ahínco de trabajar en este país», declaró al diario, y añadió que vino «para alcanzar más metas de las que podía» en su país de origen.
Loreto no es un caso aislado, según el propio reportaje, que también menciona a otras personas de origen latinoamericano, entre ellas una mexicana residente en Madrid y una mujer instalada en Palma de Mallorca. Sus trayectorias apuntalan el retrato de un colectivo que combina disposición al trabajo por cuenta propia y arraigo prolongado en el mercado español, más allá del empleo estacional con el que tradicionalmente se asociaba a parte de la inmigración extracomunitaria.
El marco jurídico que ordena estos flujos
El crecimiento de la afiliación latinoamericana no puede desligarse del marco que regula la entrada y permanencia de estos trabajadores. España mantiene con varios países latinoamericanos convenios de doble nacionalidad y facilidades derivadas de vínculos históricos y lingüísticos, además del régimen general de extranjería regulado por la Ley Orgánica 4/2000 y sus sucesivas reformas, que ha incorporado vías de regularización por arraigo social y laboral y procedimientos para sectores con déficit de mano de obra.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones no ha sido consultado de forma directa para esta pieza, dado que la información procede íntegramente del reportaje de El País. El departamento publica con periodicidad mensual boletines de afiliación desagregada por nacionalidad, que permitirán contrastar estas cifras en sus propias estadísticas oficiales.
Sectores de inserción y perfil económico
Aunque el material disponible no detalla la distribución sectorial completa de esos 692.000 nuevos afiliados latinoamericanos, informaciones previas del mismo diario, publicadas en noviembre de 2025, cuando España superó el millón de afiliados latinos, apuntaban a una concentración relevante en servicios de cuidados, hostelería y construcción, y a un peso creciente del trabajo por cuenta propia como el de Loreto. Ese patrón contrasta con flujos migratorios anteriores, más concentrados en nichos específicos.
El debate sobre inmigración y pensiones
El dato se inscribe en un debate abierto sobre el papel de la migración laboral en la sostenibilidad del sistema de pensiones ante el envejecimiento demográfico español. Tanto la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) como el Banco de España han abordado en informes públicos el impacto de la inmigración en la financiación de la Seguridad Social, en un contexto en que la cotización de la población extranjera en edad laboral contribuye al equilibrio del sistema de reparto.
No se ha podido determinar, a partir del material disponible, si el Gobierno o los agentes sociales —CEOE, CCOO y UGT— han realizado declaraciones específicas sobre este hito estadístico. El Hemiciclo tratará de recabar esas valoraciones en próximas ediciones, en aplicación del principio de dar voz a todas las partes implicadas.
Qué queda por confirmar
La próxima actualización mensual de la afiliación, prevista para principios de agosto, permitirá comprobar si la tendencia se consolida o si el máximo de junio está ligado en parte a la campaña turística de verano, tradicionalmente intensiva en contratación temporal en hostelería y comercio. La serie desagregada por nacionalidad del Ministerio de Inclusión será el instrumento que corrobore, o matice, el sorpasso de los afiliados latinoamericanos sobre los europeos que adelantó El País.


