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Garton Ash: «Hay que hacer todo lo posible para controlar la inmigración irregular»

El Premio Princesa de Asturias defiende que Europa «necesita la migración» por su envejecimiento, pero reclama gestionar mejor los flujos irregulares y la integración.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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El historiador británico Timothy Garton Ash sostiene que Europa necesita migración para sostener su Estado de bienestar, pero reclama controlar la inmigración irregular, en una entrevista difundida con motivo de su libro «Europa en 7 capítulos y medio» (Taurus). El académico de Oxford, que recibirá el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales dentro de tres semanas en Oviedo, describe un continente sometido a presiones simultáneas desde fuera y desde dentro.

Garton Ash, uno de los grandes cronistas del fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín, construye su diagnóstico sobre una distinción que considera esencial: rechaza la llamada «remigración», un concepto que, según explica, en su versión más extrema equivaldría a una forma de limpieza étnica al expulsar a ciudadanos asentados desde hace años en suelo europeo. Frente a esa idea, defiende una gestión diferenciada entre la migración legal, que juzga indispensable, y la irregular, que exige controles más estrictos.

El argumento demográfico ocupa un lugar central en su razonamiento. El historiador recuerda que la baja tasa de fertilidad en la mayoría de los países europeos y el envejecimiento poblacional hacen que la migración resulte necesaria para sostener los sistemas de bienestar, salvo que las sociedades europeas inviertan esa tendencia con un repunte de la natalidad que, admite, no se vislumbra. Esa necesidad estructural convive, dice, con una angustia extendida entre la población ante determinados niveles y tipos de inmigración, en particular la ilegal.

Garton Ash menciona lo ocurrido en Ceuta, ciudad que visitó mientras documentaba su libro, como ilustración de cómo las imágenes de llegadas circulan por todo el continente y alimentan reacciones que califica de cortoplacistas y populistas, con el riesgo de deslizar el debate hacia la lógica de limpieza étnica que rechaza. En mayo de 2021, el enclave vivió la entrada de cerca de 8.000 personas desde Marruecos en apenas dos días, según cifras difundidas entonces por la Delegación del Gobierno, uno de los episodios migratorios más intensos en territorio español en lo que va de siglo.

Su diagnóstico apunta a un fallo de fondo: durante demasiado tiempo, sostiene, Europa ha permitido la entrada de personas sin garantizar su plena integración, lo que ha erosionado la confianza ciudadana en que exista control sobre los flujos. La solución que propone pasa por dos vías paralelas: endurecer los mecanismos de control sobre la inmigración irregular y reforzar al mismo tiempo la integración de quienes ya residen en territorio europeo, tarea que atribuye a los propios Estados.

«Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para controlar la inmigración irregular. Tengo muy presente lo que ha sucedido recientemente en Ceuta», afirma Timothy Garton Ash, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026.

Este diagnóstico sobre la inmigración se inserta en un cuadro más amplio que Garton Ash traza sobre el proyecto europeo. El historiador sitúa el periodo entre 1989 y 2005 —desde la caída del Muro de Berlín hasta la ampliación hacia el este, con diez nuevos miembros incorporados en 2004— como la etapa de mayor éxito de la construcción europea. Desde 2008, en cambio, identifica una sucesión ininterrumpida de crisis: la financiera, la de refugiados de 2015, el Brexit, la presidencia de Donald Trump, la pandemia de covid-19 y la invasión rusa de Ucrania.

Un ataque político, militar y económico

El académico resume la situación actual como un ataque simultáneo en tres frentes: político, por parte de Estados Unidos; militar, por parte de Rusia; y económico, por parte de China. A ese triple desafío externo suma dos retos globales de primer orden, el cambio climático y la inteligencia artificial, en un momento en que, según su lectura, las sociedades europeas están divididas y los partidos nacionalistas antiliberales y euroescépticos obtienen resultados cada vez más sólidos en las encuestas, con una victoria electoral de la ultraderecha alemana como ejemplo reciente que él mismo cita.

Sobre la guerra en Ucrania, que describe como un conflicto ya más prolongado que la Primera Guerra Mundial y con un balance que cifra en dos millones de muertos, Garton Ash destaca su función catalizadora en la innovación militar e industrial, visible en el desarrollo de tecnología de drones. Pese a ello, considera que los países europeos de la OTAN y de la Unión Europea no actúan con la rapidez ni la intensidad necesarias para garantizar su propia defensa al margen del paraguas estadounidense, una dependencia de ochenta años que, en su opinión, el continente aún no asume como superada.

En el terreno tecnológico, el historiador se muestra especialmente crítico tras una estancia de dos meses en Silicon Valley, desde donde constata que Europa se encuentra al margen de la carrera por la superinteligencia artificial, un desarrollo que concentran Estados Unidos y China. Frente a la respuesta puramente normativa que, a su juicio, ha caracterizado la estrategia europea, propone retomar la idea del economista Mario Draghi de un «régimen 28», un marco jurídico paneuropeo que permitiría desarrollar capacidad propia de IA aprovechando la escala conjunta de toda Europa, incluido el Reino Unido pese a su salida de la Unión.

El informe de Draghi sobre competitividad europea, presentado en septiembre de 2024, ya alertó de que el continente se está quedando atrás frente a Estados Unidos y China en tecnología avanzada y planteó la necesidad de una integración más profunda para no perder terreno. La llamada de Garton Ash a la escala común se produce además en un contexto en el que analistas prevén que las midterms de EE UU no reducirán el déficit, gane quien gane, señal de que las tensiones fiscales y políticas en Washington condicionan el margen transatlántico que Europa pueda negociar.

El libro que motiva estas reflexiones, «Europa en 7 capítulos y medio» (Taurus, 208 páginas), se presenta como una introducción breve al continente, concebida para un lector que busca comprender en poco espacio la complejidad de una identidad que el propio autor resume con una fórmula personal: sentirse en casa estando fuera, una experiencia que vincula a sus desplazamientos recientes entre Oviedo, Oxford, Berlín y Budapest.

Garton Ash, que estudió la caída del comunismo en Europa del Este desde dentro y ha sido testigo de varias de las transformaciones políticas del continente desde la Guerra Fría, cierra su diagnóstico sin ofrecer certezas sobre el desenlace de los desafíos que enumera. El historiador recibirá el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en Oviedo dentro de tres semanas, el reconocimiento que acompaña la difusión de estas reflexiones sobre el futuro europeo.

Fuentes

  1. ABCabc.es

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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