La localidad termal de Aix-les-Bains, situada a una hora de Ginebra y pocos minutos de Lyon, fue durante siglos punto de peregrinaje de la aristocracia francesa antes de convertirse en sede de una de las citas de póker más concurridas del calendario europeo. Winamax organizó hasta ocho torneos paralelos durante la semana, con el Main Event como principal reclamo, según los datos difundidos por la propia compañía.
Adrián Mateos llegó a la competición tras un viaje de más de 24 horas desde Corea del Sur, donde había disputado las Triton, series en las que ganó más de un millón de dólares y superó los 70 millones brutos acumulados en juego en vivo, cifra que lo sitúa como el cuarto jugador con más ganancias de la historia en esta modalidad. El español cerró el primer día del Main Event como líder en fichas.
«Vengo de Jeju, de Corea del Sur. Ha sido una serie muy dura. 15 días jugando muchísimas horas, pero los resultados han sido buenos. Así que contento con mi juego y con los resultados», declaró Adrián Mateos.
Mateos reconoció el desgaste del desplazamiento intercontinental, aunque aseguró haberlo superado a tiempo para competir. «Es una paliza de viaje. Son más de 24 horas de vuelo y llegas un poco cansado, además con un poco de resaca también emocional, cansancio y todo. Pero bueno, ya han pasado algunos días y ya estoy recuperado y preparado para competir en el Winamax Poker Open», explicó a OKDIARIO.
Leo Margets, que compitió en el High Roller y terminó en 14ª posición con un premio de 3.760 euros, es una de las jugadoras españolas más laureadas: ganó un brazalete de las World Series of Poker (WSOP) en 2021 y en 2025 alcanzó una mesa final de las WSOP, embolsándose más de un millón de dólares y convirtiéndose en la segunda mujer de la historia del torneo en lograrlo. Margets defendió el componente estratégico del juego frente a la percepción que lo asocia con el azar del casino.
«Yo no lo consideraría un deporte, pero desde luego es un juego de habilidad. Los mejores jugadores nos mantenemos al cabo del tiempo y eso sería imposible si no hubiera el factor habilidad», afirmó Leo Margets.
La jugadora, que residió en España hasta 2023, expuso además sus reparos con la regulación fiscal española del póker. Consideró que el sistema impositivo no tiene en cuenta la varianza propia de una profesión con ingresos irregulares de un año a otro y planteó que se permita computar los resultados de varios ejercicios. «En mi opinión, deberían computarse en los últimos cuatro años o tres años para hacerlo bien», sostuvo, y reclamó reguladores con conocimiento directo del sector. Margets señaló también que el porcentaje de mujeres en el circuito apenas ha variado desde que ella empezó a jugar.
El auge de citas como el Winamax Poker Open se inscribe en un crecimiento del póker en Europa como juego de habilidad, al margen de los debates sobre el juego de azar que atraviesan la agenda española, entre ellos la crítica de un representante del sector turístico a la gestión de vivienda del Gobierno. El torneo concluyó el 27 de septiembre con la victoria de Lucas Archeny en el Main Event, en una edición que Winamax cifró en récord de asistencia para su cita en Aix-les-Bains.


