El indicador de hacinamiento de Eurostat mide la proporción de personas que residen en viviendas por debajo de un estándar mínimo de habitaciones según el tamaño del hogar. Que la cifra suba en España mientras cae en el conjunto de la Unión apunta a una dinámica propia del mercado español, donde el precio del alquiler ha crecido con fuerza en los últimos años en las grandes ciudades y en buena parte de las capitales de provincia.
El efecto más visible recae sobre quienes buscan su primera vivienda: con presupuestos ajustados, los anuncios al alcance ofrecen cada vez con más frecuencia pisos sin espacios comunes, lo que obliga a convivir sin una estancia compartida. El testimonio que da título a la información resume esa renuncia: ninguno de los pisos que una joven encontraba dentro de su presupuesto tenía salón.
El fenómeno coincide con el debate político sobre la respuesta del Gobierno a la crisis de acceso a la vivienda. El economista Francisco de la Torre Rallo ha sostenido que los decretos aprobados por el Ejecutivo dejan al Estado como único comprador en determinados segmentos del mercado. El diputado del PP Álvaro Nadal ha insistido, por su parte, en que resulta básico dar confianza a los propietarios para que saquen sus pisos al mercado en lugar de retraerlos ante la regulación.
Ambas posturas reflejan la tensión entre dos diagnósticos sobre el origen del problema: quienes atribuyen la escasez de oferta a la intervención regulatoria y quienes la vinculan a la concentración de la propiedad y al auge del alquiler turístico o de corta duración, que compite con el mercado residencial tradicional en las zonas de mayor presión demográfica.
La comparación con el resto de la Unión resulta reveladora. España ha figurado históricamente entre los países europeos con menor proporción de vivienda protegida en alquiler, una característica estructural que condiciona la respuesta del mercado ante aumentos bruscos de demanda. Países como Alemania o Francia mantienen parques de vivienda pública más extensos que amortiguan los picos, mientras los hogares españoles con menos recursos quedan más expuestos a las fluctuaciones del mercado libre.
La presión sobre la vivienda ha irrumpido también en el terreno institucional. Los expresidentes Mariano Rajoy y Felipe González reclamaron en el Foro La Toja la convocatoria de elecciones ante lo que calificaron de bloqueo de la acción de gobierno, con el argumento de que no se puede gobernar en estas condiciones, en alusión a la parálisis que afecta también a las reformas pendientes en materia de vivienda.
El repunte de 0,4 puntos registrado por Eurostat para España en 2025 queda, por ahora, como el dato más reciente disponible sobre la evolución del hacinamiento en el país, frente al descenso de 0,1 puntos de la media europea en el mismo ejercicio.

