El comunicado difundido por ambas cancillerías señala que el restablecimiento de vínculos se hará mediante una "hoja de ruta que será desarrollada de común acuerdo" y que la decisión responde al "interés compartido de fortalecer los canales institucionales de comunicación, en beneficio de los nacionales de ambos países y de los vínculos históricos de amistad que unen a Venezuela y República Dominicana".
La ruptura se produjo el 29 de julio de 2024, cuando el gobierno de Maduro exigió el retiro inmediato de los representantes diplomáticos de siete países, entre ellos República Dominicana, luego de que estos cuestionaran los resultados de las elecciones presidenciales celebradas un día antes. En aquella votación, un organismo electoral bajo control del chavismo declaró ganador a Maduro.
Gatón, consultado por la agencia de noticias EFE, atribuyó el acercamiento actual a factores geopolíticos que trascienden la voluntad bilateral. "La geopolítica determina y, al final del camino, las decisiones políticas son las que prevalecen (.) para que un proceso como este avance tiene que existir interés político, y ese interés existe", afirmó el internacionalista, quien calificó la ruptura de 2024 como "dolorosa" para dos naciones caribeñas con lazos históricos.
El giro político en Caracas resulta determinante para entender el momento del anuncio. Maduro, quien gobernó Venezuela desde 2013, fue depuesto y capturado en enero de 2026 por autoridades de Estados Unidos, país donde permanece detenido junto a su esposa, Cilia Flores, acusado de delitos de narcotráfico. Desde entonces, quien era vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió como presidenta encargada, al frente de un gobierno que, según el catedrático, busca recomponer sus relaciones exteriores en la región.
El proceso de normalización no es el primer signo de deshielo entre Santo Domingo y Caracas tras la crisis de 2024. Cinco meses antes de este anuncio, ambos países habían acordado reanudar las operaciones de transporte aéreo entre sus territorios, suspendidas durante casi dos años como consecuencia directa de la ruptura diplomática.
Más allá de la coyuntura política, el vínculo entre ambas naciones tiene una dimensión social de largo alcance. Gatón subrayó que las relaciones entre dominicanos y venezolanos trascienden el fenómeno migratorio reciente derivado de la crisis económica venezolana, y recordó que desde hace décadas existen familias binacionales que, a su juicio, evidencian la profundidad histórica de esos lazos.
La dimensión migratoria, sin embargo, no es menor. República Dominicana figura entre los diez países de América Latina y el Caribe con mayor población de migrantes y refugiados venezolanos, con unas 99,700 personas, según cifras de la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V) actualizadas a febrero de 2026. Esa cifra sitúa a la isla caribeña como destino relevante dentro del mapa regional de desplazamiento venezolano de los últimos años.
El anuncio ha tenido amplia cobertura en República Dominicana, aunque hasta el momento no ha generado reacciones significativas en los sectores políticos ni económicos del país. La ausencia de pronunciamientos formales de partidos o gremios empresariales dominicanos contrasta con la visibilidad pública que alcanzó el episodio de la ruptura de 2024.
Ni el gobierno de República Dominicana ni el liderado por Rodríguez en Venezuela han precisado plazos concretos para el restablecimiento pleno de embajadas y consulados, ni han detallado qué funcionarios encabezarán las gestiones bilaterales. La hoja de ruta mencionada en el comunicado conjunto queda, por ahora, sujeta a definiciones posteriores entre ambas cancillerías.
La evolución de la transición política venezolana, junto con la respuesta de otros gobiernos latinoamericanos que también rompieron relaciones con Caracas en 2024, marcará el ritmo real de la normalización anunciada entre Santo Domingo y Venezuela.