La investigación arrancó tras la interceptación en Ghana de un envío de apenas 100 gramos de MDMA procedente de Valencia, un hallazgo que permitió a los investigadores del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) confirmar la existencia de una infraestructura mucho más amplia, con un laboratorio propio que operaba en las comarcas de la Costera y el Canal de Navarrés.
La organización recibía los pedidos a través de plataformas de mensajería encriptada, un método habitual entre grupos criminales para dificultar el rastreo policial. Tras recibir la solicitud, los presuntos integrantes preparaban las sustancias y las remitían camufladas en paquetería postal ordinaria, según la Guardia Civil.
El desglose de lo incautado detalla 116,5 kilos de ketamina, 18,4 kilos de metanfetamina, 6,9 kilos de cocaína, 8,8 kilos de hachís y un kilo de heroína, además de 20.000 dosis de LSD y 20,85 kilos de otras sustancias estupefacientes. A ello se suman 25 kilos de sustancia de corte y 41 kilos de componentes químicos destinados a la elaboración de las drogas, según el mismo comunicado.
Los envíos tenían como destino países como Italia, Hungría, Rumanía, Australia, Estados Unidos, Tailandia, Taiwán o Sri Lanka, entre otros. La Benemérita cifra en unos 1.500 los envíos realizados desde que la organización inició su actividad en 2025, con una periodicidad semanal que abarcaba prácticamente todas las provincias españolas.
Los cinco detenidos fueron arrestados el pasado miércoles, 9 de septiembre, en el marco de varios registros practicados en las localidades de Anna y Alcudia de Crespins, en la provincia de Valencia. En esas operaciones se localizó y desmanteló tanto el laboratorio como la zona destinada a la preparación de la paquetería donde se ocultaban las sustancias. Se intervinieron además 26.000 euros en efectivo, balanzas y distintos instrumentos empleados para la fabricación y el ensamblado de los envíos.
A los cinco investigados se les atribuyen delitos de tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y usurpación de identidad. Cuatro de ellos han ingresado en prisión, mientras que el quinto permanece en libertad con cargos. La prisión provisional es una medida cautelar que el juez acuerda cuando aprecia riesgo de fuga, de reiteración delictiva o de destrucción de pruebas, y no prejuzga la culpabilidad de los investigados.
La instrucción de la causa recae en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Xàtiva número 2, donde se han entregado las diligencias practicadas por los agentes del EDOA. El uso del correo postal para el tráfico de estupefacientes es una vía recurrente entre las redes criminales: casos similares han obligado en los últimos años a reforzar la cooperación entre cuerpos policiales y servicios de paquetería para detectar los envíos camuflados.
La operación ha contado con colaboración internacional de Rumanía y Hungría, países en los que se paralizaron paquetes y se detuvo a un receptor, así como con el apoyo de Países Bajos a través de Europol y de Correos para la interceptación de los envíos pendientes.


