El exhorto llegó tras la intervención del diputado panista Andrés Atayde, quien reconoció desde tribuna que nadie discute la necesidad de un nuevo programa de ordenación para la zona metropolitana, pero cuestionó el método con que se conduce la consulta pública entre la ciudadanía.
"Coordinación no es imposición, coordinación no significa reducir la participación ciudadana a mandar simple y llanamente un correo electrónico, y coordinación tampoco puede significar que decisiones condicionarán el futuro de nuestra ciudad y que estas decisiones se tomen sin claridad, sin rendición de cuentas y tampoco sin escuchar realmente a quienes habitan los distintos territorios", planteó Atayde.
El legislador puso el foco en el alcance real del ejercicio: cuántos vecinos saben que está abierto, cuántas comunidades conocen los proyectos que pueden incidir en su territorio y si existe certeza de que las opiniones ciudadanas serán atendidas con seriedad institucional.
"Preguntémonos con honestidad: ¿Cuántas vecinas y vecinos saben que está abierta esta consulta? Porque participar no es solamente enviar un comentario; participar es recibir información clara, suficiente y oportuna, participar es tener el tiempo suficiente para entenderla, participar es saber qué se decidió con nuestra propuesta y por qué, participar es que la autoridad explique de manera fundada y motivada cuáles planteamientos incorpora y al mismo tiempo cuáles rechaza", sostuvo Andrés Atayde, diputado del PAN.
Atayde pidió identificar a los pueblos y barrios originarios que pudieran resultar afectados por las determinaciones del programa y garantizar, cuando corresponda, una consulta previa, libre, informada, de buena fe y culturalmente adecuada. Reclamó además que se explique con precisión cómo el instrumento metropolitano impactará los planes de ordenamiento que corresponde aprobar al propio Congreso local y a las alcaldías.
Vanegas descarta cambios al uso de suelo
Alberto Vanegas, presidente de la Comisión de Desarrollo Metropolitano del Congreso capitalino, aclaró que el POZMVM no modifica por sí mismo el uso de suelo en la ciudad, no altera la zonificación de los predios, no otorga permisos de construcción, no genera restricciones al derecho de propiedad y tampoco toca el impuesto predial. Sí contiene, apuntó, orientaciones territoriales propias de su naturaleza metropolitana.
Esas orientaciones, detalló, incluyen criterios para fortalecer centralidades, aprovechar zonas que ya cuentan con infraestructura y servicios, acercar vivienda, empleo y equipamientos, y considerar las condiciones ambientales, hídricas y de gestión de riesgos en el Valle de México, donde la coordinación entre la capital y los municipios conurbados del Estado de México, Hidalgo y Morelos arrastra décadas de fricciones sobre agua, transporte y suelo urbano.
"Se trata de lineamientos de carácter orientador. Y aquí está una distinción fundamental: en la Ciudad de México será el Programa General de Ordenamiento Territorial el instrumento que establezca los usos de suelo, después de su propio proceso de consulta y una vez que sea aprobado por este Congreso", subrayó Alberto Vanegas, presidente de la Comisión de Desarrollo Metropolitano.
Vanegas remató que las facultades de la ciudad y las atribuciones del Poder Legislativo capitalino no desaparecen ni son sustituidas por el programa metropolitano, en un debate sobre transparencia y rendición de cuentas que corre en paralelo a otras discusiones legislativas, como la propuesta para eliminar el fuero constitucional que se ha planteado en tribuna.