La pregunta de fondo es si existen señales de alerta medibles antes de que una enfermedad se manifieste con claridad. En México, padecimientos como la hipertensión arterial, la diabetes, los trastornos cardiovasculares y los eventos cerebrovasculares comparten con frecuencia factores de riesgo ligados a fallas en la regulación fisiológica del organismo, un terreno que el grupo de la doctora Rivera busca mapear con mayor precisión para reconocer alteraciones en etapas tempranas.
En el laboratorio, los investigadores emplean instrumentos como BioHarness y el sistema Biopac, capaz de registrar hasta 16 señales fisiológicas de manera simultánea con una resolución temporal de milisegundos. A estos equipos se sumaron los relojes inteligentes, utilizados como punto de comparación para explorar su utilidad en el registro de la respuesta fisiológica en distintas condiciones, dentro y fuera del consultorio, con lo que llaman "validez ecológica": mediciones en condiciones cercanas a la vida cotidiana.
Las pruebas, realizadas con los modelos HUAWEI WATCH D2 y, más recientemente, HUAWEI WATCH D3, arrojaron resultados distintos según la actividad del usuario. En condiciones de reposo, como el sueño, los márgenes de error se mantuvieron acotados, según detalló la responsable del proyecto.
"Lo que descubrimos es que estos relojes son muy útiles cuando estamos haciendo mediciones en reposo. Si estamos durmiendo, las mediciones que vamos a obtener tienen errores del orden de más menos 3 mm de mercurio en presión arterial y más menos dos latidos por minuto en frecuencia cardíaca; es decir, tenemos señales muy precisas que nos hablan de nuestra respuesta fisiológica en reposo", señaló la doctora Ana Leonor Rivera, líder del grupo Física de la Vida del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.
La especialista precisó que ese margen de error puede aumentar hasta un 10% cuando la persona camina, habla o corre, por el efecto del movimiento sobre las mediciones. Aun así, los registros obtenidos con ambos modelos mostraron concordancia dentro de los márgenes experimentales considerados por el equipo, lo que abre la puerta a su uso en situaciones cotidianas, aunque con precisión variable según las condiciones.
El doctor Antonio Barajas Martínez, investigador postdoctoral en la Unidad de Investigación en Enfermedades Metabólicas del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y colaborador del grupo, subrayó el valor de esta tecnología como puente entre el paciente y el médico, sin que sustituya el diagnóstico clínico.
"Algo fabuloso de tener todas estas opciones tecnológicas a nuestro alcance es que nos invitan a entablar conversaciones con nuestros médicos y a buscar atención de manera oportuna", señaló el doctor Antonio Barajas Martínez.
La doctora Rivera explicó que el entorno clínico puede distorsionar las mediciones, como ocurre con la hipertensión de bata blanca, cuando el estrés o la ansiedad durante la consulta elevan la presión arterial de un paciente. Contar con registros obtenidos fuera del consultorio, señaló, ofrece a los médicos información complementaria, sobre todo porque la presión arterial no es un valor fijo sino una variable que cambia a lo largo del día y que normalmente disminuye durante el sueño, salvo en casos como el síndrome de apnea obstructiva, asociado a riesgos cardiometabólicos.
El doctor Rubén-Yvan Fossion, físico especializado en sistemas complejos y ciencia de redes aplicadas a la fisiología humana, destacó el valor de analizar de manera conjunta distintos indicadores fisiológicos registrados por estos dispositivos, en lugar de observarlos de forma aislada, como una vía para avanzar hacia una medicina más personalizada y preventiva.

