La decisión de inscribirlo a él y a su hermano en clases de defensa no fue casual, contó el propio peleador. "Mi padre nos metió a entrenar a mi hermano y a mí, porque estábamos por entrar a la secundaria. En México, si te dejas, en las escuelas públicas te hacen bullying, te hostigan o te quitan el lunch. Mi padre fue muy inteligente al darnos una base para saber defendernos", relató.
Esa base inicial fue el jiu-jitsu, disciplina con la que Pérez comenzó su formación antes de diversificarse hacia las artes marciales mixtas, el deporte que hoy lo tiene a las puertas de una de las plataformas más competitivas del circuito internacional. El peleador describió ese arranque como un punto sin retorno.
"Empecé con el jiu-jitsu y, de ahí en adelante, todo fue historia", mencionó Cristian Pérez.
El recuerdo que guarda con mayor cariño, narró, ocurrió a los 10 años, en un torneo celebrado en Sonora. Ahí se midió contra competidores procedentes de Estados Unidos que, de acuerdo con su relato, llegaban con mejor preparación y experiencia.
"Mi primera competencia fue cuando tenía 10 años, en Sonora. Me tocó enfrentar a varios niños procedentes de Estados Unidos y venían muy preparados. Yo siempre he sido humilde; no tenía ni camisa, pero me los 'bailé' a todos. Gané el campeonato, salí en el periódico y ahí descubrí mi pasión. Desde entonces supe lo que quería ser de grande y nunca lo solté", sentenció el Púas.
El triunfo en aquel torneo infantil, sumado a la cobertura que recibió en la prensa local, funcionó como confirmación temprana de una vocación que Pérez describe como definida desde la niñez. Su historia se inscribe en la de otros peleadores mexicanos que han encontrado en las artes marciales mixtas una vía de proyección internacional, en un circuito donde el país ha ganado presencia en los últimos años.
Pérez llega a su combate de este fin de semana contra Kyle Nelson con esa historia como telón de fondo: la del niño que convirtió una recomendación paterna contra el acoso escolar en una carrera profesional. El duelo se da en un momento en que el boxeo y las disciplinas de combate mantienen un arraigo histórico entre el público mexicano, terreno en el que las artes marciales mixtas han ido sumando seguidores en la última década.
Ese ascenso de jóvenes talentos corre en paralelo al de otras disciplinas nacionales, como el futbol de la Liga BBVA MX, donde destaca el caso de Gilberto Mora, quien cumplió 18 años y quedó habilitado para fichar con un club europeo. "Desde entonces supe lo que quería ser de grande y nunca lo solté", resumió Pérez sobre el momento en que, de niño, decidió su futuro.
