En la jornada de compras participaron también Laura Lopes, madre de Eliza e hija de Camilla fruto de su matrimonio con Andrew Parker Bowles entre 1973 y 1995; los hermanos gemelos de la joven, y Annabel Elliot, hermana de la reina y abuela materna de los tres nietos. El grupo recorrió varios comercios de Ballater, entre ellos una librería y una tienda especializada en cachemir, en un ambiente alejado de cualquier compromiso oficial de la reina consorte.
Ballater es, desde hace décadas, un enclave habitual de la familia real británica durante su retiro estival en Escocia. Su proximidad a Balmoral, la residencia donde murió la reina Isabel II el 8 de septiembre de 2022, la convierte en escenario recurrente de apariciones informales de los Windsor, lejos de la exposición mediática que rodea sus actos oficiales en Londres.
La figura de Eliza Lopes remite a uno de los momentos más recordados de la última gran boda real británica antes de la de Harry y Meghan Markle en 2018. Con apenas tres años, formó parte del cortejo nupcial de Guillermo y Kate el 29 de abril de 2011, un enlace seguido en directo por audiencias millonarias en todo el mundo. Aquel día compartió protagonismo con otras damas de honor y llegó a figurar en las fotografías oficiales del matrimonio, así como en la imagen del balcón de Buckingham Palace, uno de los instantes más reproducidos de la jornada.
Un detalle menor terminó dando la vuelta al mundo: un gusano de juguete de color rosa con el que el entonces príncipe Harry entretuvo a la niña durante el trayecto en coche hacia la abadía, y que ella se negó a soltar durante la ceremonia. La propia Camilla evocó aquel episodio años después en declaraciones al 'Daily Mail': «¿Vieron el gusano que se movía? ¡Fue divertidísimo! No puedo creer que nadie lo haya notado. Estaba muy preocupada por Eliza. Es una niña tan encantadora y estaba preciosa con su vestido, pero era un evento muy importante para una niña de su edad».
Eliza es la hija mayor de Laura Lopes, nacida Parker-Bowles, y de Harry Lopes, y pertenece a la rama familiar que Camilla formó antes de convertirse en reina consorte tras su matrimonio con el entonces príncipe Carlos en 2005 y, posteriormente, en reina con la proclamación de Carlos III en 2022. A diferencia de los miembros directos de la línea de sucesión, los hijos y nietos de Camilla —que no ostentan títulos ni funciones institucionales dentro de la Corona— han mantenido un perfil deliberadamente bajo.
De dama de honor con tres años a la coronación de 2023
La coronación de Carlos III y Camilla, celebrada el 6 de mayo de 2023 en la abadía de Westminster, constituyó una de las escasas excepciones a esa discreción. Eliza acudió junto a sus padres, mientras sus hermanos gemelos asumieron un papel más visible al participar como pajes de honor de su abuela, en una ceremonia que combinó el rito litúrgico anglicano con protocolos actualizados respecto a coronaciones anteriores, como la de Isabel II en 1953.
La relación de Camilla con sus nietos ha sido objeto de comentarios ocasionales por parte de la propia monarca. En una entrevista concedida a 'British Vogue' en 2022, la reina se refirió al papel de abuela como una oportunidad para «mimarlos de vez en cuando» y darles «más de las cosas que sus padres les prohíben tener», en una descripción que contrasta con la formalidad de sus apariciones públicas como reina consorte. En esa misma conversación reconoció que sus nietas habían empezado a interesarse por la ropa y el maquillaje.
En el sistema monárquico británico, solo desempeñan funciones oficiales —los llamados working royals— los miembros que reciben cometidos representativos de la Corona, generalmente ligados a la línea sucesoria. Los descendientes de Camilla de sus matrimonios previos quedan al margen de ese esquema, lo que explica su presencia contada en los grandes actos de la institución pese a la estrecha relación personal que mantienen con la reina.
La Casa Real británica no ha realizado declaraciones sobre el encuentro en Ballater, en línea con su práctica habitual respecto a los desplazamientos privados de los miembros no institucionales de la familia durante el retiro estival en Escocia, un periodo que la Corona reserva tradicionalmente al descanso y que suele quedar fuera del calendario de actos públicos difundido por el Palacio.
No consta que Eliza Lopes vaya a asumir en el futuro un papel más activo en la vida institucional de la monarquía, ni que esté previsto algún acto público en el que participe próximamente. Su reaparición junto a Camilla se enmarca, por ahora, en el terreno estrictamente familiar y privado que ha caracterizado su trayectoria desde aquella boda de 2011 que la convirtió, sin buscarlo, en una de las niñas más fotografiadas del año.

