La sesión transcurrió sin grandes influencias, con variaciones que no superaron el medio punto porcentual en ninguno de los tres principales indicadores. El movimiento llegó tras dos semanas de ganancias impulsadas por datos laborales y de inflación que prácticamente descartaron un alza de la tasa de interés de la Fed en sus reuniones de septiembre y octubre, lo que dejó a los índices con pocos cambios en el arranque de semana.
El comportamiento divergente entre los tres índices refleja el distinto peso que cada uno otorga a los sectores. El Dow agrupa las acciones de 30 empresas de gran capitalización y el S&P 500 reúne a las compañías más valiosas que cotizan en Estados Unidos; ambos retrocedieron, mientras el Nasdaq —con fuerte concentración tecnológica— se sostuvo en terreno positivo gracias al impulso de ese segmento.
Detrás del avance tecnológico se ubica la firma privada de inteligencia artificial Anthropic, que comunicó a potenciales inversionistas un incremento de al menos 14 veces en sus ingresos del segundo trimestre a tasa anual. La noticia reavivó el apetito por acciones vinculadas a la inteligencia artificial, un segmento convertido en los últimos años en uno de los principales motores de valorización en Wall Street.
De los 11 sectores que componen el S&P 500, seis registraron pérdidas durante la jornada. Los descensos más pronunciados se concentraron en servicios de comunicación, con una caída de 1.14%, y en bienes raíces, que retrocedió 1.02%. En contraste, el sector de tecnologías de la información encabezó las ganancias con un avance de 0.48%, como principal soporte de los índices en este inicio de semana.
La lupa sobre la Reserva Federal
El factor que concentra la atención de los mercados es la publicación, prevista para más adelante en la semana, de las actas de la más reciente reunión del banco central estadounidense, documento en el que los inversionistas buscan pistas sobre el rumbo de las próximas decisiones de política monetaria. De acuerdo con la herramienta FedWatch, operada por CME, el mercado de futuros asigna una probabilidad de 44.9% a un movimiento en las tasas durante la reunión de diciembre.
Ese porcentaje cobra relevancia porque los datos laborales y de inflación de las semanas previas prácticamente descartaron ya que la Fed mueva las tasas en septiembre y octubre, lo que trasladó el foco de la especulación hacia el cierre del año. La Fed fija su tasa de referencia a través del Comité Federal de Mercado Abierto, cuyas actas suelen mover los mercados por el detalle que ofrecen sobre el debate interno del organismo.
Para el peso mexicano y la economía nacional, las decisiones de la Fed tienen efectos directos, dado el estrecho vínculo comercial y financiero entre México y EU. Un eventual ajuste de tasas en Washington incide en el atractivo del dólar frente a otras divisas y puede abrir margen para que el Banco de México mueva, a su vez, su propia tasa de referencia, uno de los principales instrumentos con los que el instituto central busca contener la inflación en el país.
Ormuz, el otro frente de vigilancia
El segundo factor que los mercados observan con atención es el conflicto en Oriente Medio, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con bombardear Omán en caso de que ese país «se interponga» en un acuerdo relacionado con el estrecho de Ormuz, y llamara a Irán a rendirse. El estrecho de Ormuz es uno de los puntos de tránsito petrolero más relevantes del mundo, por lo que cualquier tensión en la zona suele trasladarse con rapidez a los precios internacionales del crudo y, en consecuencia, a los mercados bursátiles y a las expectativas de inflación.
Para la economía mexicana, un repunte en los precios del petróleo tiene un efecto ambivalente: por un lado, puede beneficiar los ingresos petroleros del gobierno federal, ligados a la evolución del mercado internacional de hidrocarburos; por otro, encarece los combustibles importados y puede presionar al alza la inflación interna, indicador que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) monitorea mensualmente y que constituye uno de los principales insumos para las decisiones de Banxico.
La combinación de ambos frentes —la política monetaria estadounidense y la tensión geopolítica— configura un escenario de cautela en el que los movimientos bursátiles de corto plazo tienden a ser moderados mientras los grandes actores esperan definiciones más claras. Episodios similares se han observado antes: en episodios de tensión en la región del golfo Pérsico, los mercados internacionales suelen reaccionar con volatilidad acotada a la espera de que las tensiones deriven o no en interrupciones efectivas del suministro energético.
En los próximos días, la atención de los inversionistas continuará dividida entre la publicación de las actas de la Fed y cualquier novedad proveniente de Oriente Medio. Ambos elementos serán determinantes para definir si el sesgo negativo de este inicio de semana se profundiza o si los mercados retoman la senda alcista que predominó en las dos semanas previas.