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El PSOE mantiene en estudio desde hace 13 meses si se querella contra Leire Díez

Ferraz condiciona cualquier acción legal al criterio de sus servicios jurídicos, mientras Page teme que la investigación alcance al partido

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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El PSOE lleva trece meses estudiando si presenta una querella contra Leire Díez, la militante socialista señalada por su papel en gestiones relacionadas con causas judiciales que afectan al entorno del Gobierno, sin que la dirección de Ferraz haya adoptado una decisión. Según fuentes del partido, cualquier paso legal queda supeditado al criterio que emitan sus servicios jurídicos, sin fecha cerrada.

El caso de Leire Díez se remonta a informaciones publicadas en 2025 que la vinculaban a contactos con empresarios y con antiguos mandos policiales, con el objetivo, según esas informaciones, de recabar material que pudiera perjudicar a jueces, fiscales o guardias civiles implicados en investigaciones sensibles para el Gobierno. Entre ellas figuran las que afectan al entorno del fiscal general del Estado y la causa sobre presuntas comisiones que ha situado en el foco al extesorero socialista Santos Cerdán y al exministro José Luis Ábalos.

Desde entonces, la dirección federal ha mantenido una posición de cautela pública. Ferraz ha reiterado que aguarda el informe de sus servicios jurídicos antes de decidir si ejerce acciones legales contra Díez, una fórmula que ha permitido al partido no pronunciarse de forma definitiva sobre el fondo del asunto durante más de un año. La formación sostiene que sólo se querellará si esos servicios jurídicos se lo recomiendan.

La propia Díez ha negado en sus comparecencias públicas haber actuado por encargo de ningún cargo orgánico del PSOE, y ha defendido que sus gestiones respondían a una iniciativa personal ajena a la estructura del partido. Su defensa ha insistido en que no consta prueba de que la cúpula socialista conociera o auspiciara sus movimientos.

García-Page ha sido el dirigente socialista que con mayor claridad ha verbalizado la posibilidad de que la investigación no se limite a la actuación individual de Díez, sino que alcance en algún momento del procedimiento al PSOE como persona jurídica. El presidente castellano-manchego ha calificado ese escenario de injusto y ha advertido de que supondría un "boquete tremendo" para el partido, en referencia al daño reputacional e institucional. Page no es el único barón que ha reclamado mayor contundencia ante casos de corrupción, aunque sí el más explícito al vincular el caso Díez a un riesgo directo para el PSOE como institución.

El marco de la responsabilidad penal de un partido

Bajo el ordenamiento español, la responsabilidad penal de las personas jurídicas —incluidos los partidos políticos— está regulada desde la reforma del Código Penal de 2010, que introdujo la posibilidad de que una organización responda penalmente por delitos cometidos en su nombre y beneficio por sus representantes, siempre que se acredite un defecto de control o de organización interna. Que un juzgado de instrucción cite a un partido como investigado no implica automáticamente una condena, pero abre un frente procesal con consecuencias políticas inmediatas.

El PSOE no es ajeno a este tipo de procedimientos. La causa de los ERE en Andalucía, instruida durante más de una década y con sentencia del Tribunal Supremo en 2023 que confirmó condenas a varios exaltos cargos autonómicos, ilustra cómo la Justicia puede prolongar durante años la instrucción de causas que afectan a la estructura de un partido en el poder. En aquel proceso, sin embargo, la imputación no alcanzó a la formación como persona jurídica, sino a cargos públicos y orgánicos concretos.

El Partido Popular afrontó como formación la instrucción del caso Gürtel, en la que la Audiencia Nacional declaró en su sentencia de 2018 la existencia de una caja b y una contabilidad paralela vinculada al partido, sin llegar a imputarlo penalmente como persona jurídica, pero condicionando de forma decisiva la moción de censura que desalojó del Gobierno a Mariano Rajoy. Ambos precedentes muestran que la frontera entre la responsabilidad individual de cargos y la eventual responsabilidad institucional de un partido ha sido, históricamente, un terreno de disputa jurídica y política en España.

En el plano procesal, la instrucción sobre Díez ha incorporado conversaciones, informes policiales y testimonios de empresarios que habrían mantenido contacto con ella. El Ministerio Público no ha confirmado la apertura de una pieza separada contra el PSOE como partido y mantiene la instrucción centrada, según las resoluciones conocidas, en la actuación individual de Díez y de las personas con las que se habría coordinado.

La dirección de Ferraz ha evitado hasta ahora cualquier expulsión o suspensión de militancia formal contra Díez, una decisión que en el PSOE corresponde a la Comisión de Ética y Garantías Democráticas conforme a los Estatutos Federales del partido. Ese órgano puede actuar de oficio o a instancia de la dirección, y sus resoluciones son recurribles ante instancias internas superiores antes de adquirir firmeza.

Fuentes del entorno de la dirección socialista han explicado que la prudencia del partido responde al deseo de no interferir en la instrucción judicial en curso, evitando decisiones que pudieran interpretarse como un intento de influir en el criterio de la Fiscalía o de la magistrada instructora. Esa misma cautela ha alimentado las críticas de la oposición, que ha señalado en intervenciones parlamentarias la lentitud del PSOE para pronunciarse sobre un caso que, sostiene, afecta a la credibilidad de las instituciones.

El Partido Popular y Vox han reclamado en sede parlamentaria explicaciones al Gobierno y a la dirección del PSOE sobre el alcance real de los contactos de Díez con cargos del Ejecutivo, sin que hasta la fecha se haya producido una comparecencia específica del secretario de Organización socialista para detallar el resultado de las pesquisas internas sobre el caso.

El calendario judicial marcará los próximos pasos. Mientras la instrucción avanza, previsiblemente con nuevas diligencias de prueba y posibles declaraciones de testigos, el PSOE mantiene abierta la posibilidad de que sus servicios jurídicos recomienden finalmente la querella, un trámite que, de producirse, se sumaría como parte personada al procedimiento ya en marcha. Hasta entonces, la formación seguirá defendiendo que la responsabilidad, si la hubiera, es individual y no alcanza a la estructura del partido.

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