El viraje de Trump marca un quiebre respecto a la cercanía que había mantenido con Zelenski durante buena parte del conflicto. Según reveló el propio mandatario estadounidense, la orden a Kiev había sido clara desde el principio: Ucrania podía actuar contra Rusia en el frente que quisiera, salvo contra la infraestructura de refinación de crudo, por considerarla un asunto que trasciende lo bilateral.
"Puedes hacerle lo que quieras a Rusia, pero no ataques las refinerías porque eso es un problema mundial. ¿Y qué hace él? Va y ataca el combustible diésel. Más le vale que pare de una maldita vez", declaró Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La molestia de Trump llega en un momento delicado para su política energética interna. El gobierno estadounidense trabaja en una estrategia para contener el precio de los autos en momentos en que se anticipa un alza en el valor de los combustibles, un frente sensible ante la opinión pública en EE. UU. En ese contexto, el agradecimiento de Trump a Putin por el suministro de diésel ruso al mercado global adquiere un peso adicional: Washington necesita abastecimiento estable, y los ataques ucranianos contra refinerías rusas amenazan con encarecer ese flujo.
El empresario Elon Musk, cercano al círculo de Trump, respaldó la postura presidencial. "Estoy de acuerdo, es momento de que Ucrania tenga un nuevo líder", escribió este domingo en su red social horas después de conocerse la posición de la Casa Blanca, sumando presión pública sobre Kiev.
Zelenski ofrece un cese mutuo de ataques
Ante los pronunciamientos de Trump y Musk, Zelenski respondió este domingo con una propuesta de desescalada condicionada. El mandatario ucraniano planteó suspender los ataques contra refinerías rusas a cambio de que Moscú detenga sus bombardeos contra la infraestructura energética de Ucrania, en un mensaje publicado en sus redes sociales.
"Ucrania estaría dispuesta a parar los ataques contra las refinerías rusas si Rusia deja de atacar nuestra infraestructura energética. Cualquier medida de desescalada debe ser mutua y con garantías reales", afirmó Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania.
Zelenski insistió en que la responsabilidad del conflicto recae exclusivamente en Moscú. "El verdadero motivo para la guerra en Europa es Rusia y solo Rusia", sostuvo, y añadió una acusación directa al Kremlin sobre la viabilidad de un alto el fuego parcial en el sector energético: "Es factible cesar hoy mismo los ataques contra el sector energético, pero Putin no quiere hacerlo".
El mandatario ucraniano denunció además que los bombardeos rusos no se han detenido pese a las gestiones diplomáticas en curso. En su publicación, agradeció a los equipos de emergencia ucranianos por las labores de rescate completadas en Zaporiyia, donde atribuyó a Rusia la muerte de 23 personas, entre ellas cuatro menores de edad.
Pese a la negativa estadounidense a aceptar de inmediato su propuesta de desescalada, Zelenski confirmó que mantendrá este domingo nuevas conversaciones con socios europeos. "Hoy, continuaremos coordinando con socios: habrá conversaciones con líderes europeos. Prácticamente todos los días, coordinamos en diferentes niveles y trabajamos en paquetes de defensa adicionales", señaló el presidente ucraniano.
Las refinerías, activo estratégico de doble filo
El episodio expone las tensiones que atraviesa la coalición occidental que ha respaldado a Kiev desde la invasión rusa iniciada en febrero de 2022. Las refinerías de petróleo se han convertido en un activo estratégico de doble filo: para Ucrania representan un objetivo que debilita la maquinaria bélica y los ingresos de exportación de Moscú, mientras que para Washington su destrucción amenaza con tensionar un mercado global de combustibles ya expuesto a la volatilidad de precios.
El respaldo de Trump a Zelenski no había sido incondicional en episodios previos. En febrero de 2025, en una reunión en el Despacho Oval seguida por cámaras de todo el mundo, Trump y su vicepresidente, J. D. Vance, reprocharon públicamente al mandatario ucraniano su gestión de la guerra y su relación con Washington, un encuentro que terminó sin la firma prevista sobre minerales ucranianos. El pronunciamiento de este fin de semana retoma esa línea de presión, ahora anclada en el flanco energético.
La guerra ucraniana ha quedado entrelazada con otras disputas en los foros internacionales, como la controversia por el Nobel de Paz de este año, un premio sobre el que The Wall Street Journal cuestionó la elección de Navi Pillay. La propuesta de desescalada de Zelenski depende ahora de una respuesta de Moscú que, según el propio presidente ucraniano, Putin no está dispuesto a dar.
Zelenski cerró su mensaje de este domingo reiterando que las labores de rescate en Zaporiyia concluyeron esa misma mañana y que la coordinación con sus aliados continuará ese día, mientras los ataques rusos, según denunció, no se han detenido.

