Trump explicó que el diálogo con Moscú no es bilateral: involucra también a China, cuyo presidente, Xi Jinping, visitó el país apenas una semana antes de estas declaraciones. Para el mandatario estadounidense, Pekín tiene interés directo en que el conflicto se resuelva, al igual que el Kremlin, lo que convierte la negociación en un ejercicio de tres actores con intereses parcialmente convergentes.
"El hecho es que a ambos (Rusia y China) les gustaría ver la guerra resuelta. Así que estamos en el proceso de hacer eso con Rusia, y tenemos a China, que también está involucrada", dijo Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
El episodio que Trump usó como prueba de avance fue la liberación de Hubbard, un ciudadano estadounidense detenido en Rusia. Según el relato del propio presidente, el asunto surgió de manera casi incidental durante una llamada centrada en los términos de un eventual acuerdo de paz para Europa del Este.
"Estaba hablando con Vladimir Putin sobre la resolución de su guerra con Ucrania (.) y le mencioné: ¿Podrías dejar salir a Stephen Hubbard, por favor? Y él accedió a hacerlo", relató Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La forma en que Trump presentó el episodio —una petición personal aceptada por Putin en mitad de una conversación sobre el fin de la guerra— buscó proyectar la imagen de un canal de comunicación funcional entre ambos líderes, en contraste con los bloqueos diplomáticos que han marcado buena parte del conflicto desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.
La gestión de prisioneros y detenidos como gesto de buena voluntad tiene precedentes recientes entre Washington y Moscú: en agosto de 2022 ambos países canjearon a la baloncestista Brittney Griner por el traficante de armas Víktor But, y en diciembre de ese año se produjo un intercambio negociado bajo la administración de Joe Biden. Ese historial sitúa el caso Hubbard dentro de una práctica diplomática ya conocida entre las dos potencias más que como un hecho inédito.
La palabra "humanitario" de Witkoff
Durante la misma comparecencia, un periodista preguntó a Trump por unas declaraciones previas del enviado especial Steve Witkoff, quien había calificado a Putin de "humanitario" tras la liberación de Hubbard desde San Petersburgo. El término generó controversia dado el contexto de la guerra, con denuncias documentadas de crímenes contra la población civil ucraniana atribuidos a fuerzas rusas.
Trump evitó avalar explícitamente el calificativo, pero tampoco lo rechazó, y lo enmarcó en el gesto puntual de la liberación.
"Supongo que se podría decir para ese propósito en particular, por permitir la salida de un hombre que pensaba que iba a estar en prisión de por vida. Pero no diría nada ni en un sentido ni en otro", respondió Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La respuesta, deliberadamente ambigua, refleja la tensión que Trump ha sostenido a lo largo del proceso negociador: buscar resultados concretos con Moscú sin comprometerse públicamente con valoraciones sobre el carácter del gobierno ruso.
Críticas a quienes pedían represalias
Trump aprovechó la comparecencia para defender su estrategia frente a quienes, según dijo, le presionaban para adoptar medidas más duras contra Rusia en medio del proceso negociador. El presidente estadounidense sugirió que ceder a esas presiones habría costado la libertad de Hubbard y el avance alcanzado hasta ahora.
"Lo último que quiero hacer es arruinar los planes cuando estamos cerca de resolver una guerra. Lo último que vas a hacer es algo horrendo", aseguró Donald Trump, quien advirtió que si hubiera cedido ante "personas realmente estúpidas" que le pedían medidas drásticas, Hubbard habría pasado "otros 20 años" en prisión.
El episodio se suma a otros anuncios recientes de Trump en torno al conflicto, incluida la mención de un "alto el fuego para la energía" que, según ha señalado el propio mandatario en comparecencias previas, ambas partes habrían aceptado respetar. La guerra en Ucrania, iniciada en 2022 con la invasión rusa, ha reconfigurado el mapa de alianzas en Europa del Este, con la OTAN reforzando su flanco oriental y la Unión Europea sosteniendo paquetes de sanciones sucesivos contra Moscú.
El papel de China añade otra capa a la negociación: Pekín ha mantenido una posición formalmente neutral en el conflicto, aunque ha profundizado su relación comercial y energética con Rusia desde el inicio de la guerra. La visita de Xi a Washington, días antes de estas declaraciones, alimenta la lectura de que el gigante asiático busca un rol activo en cualquier desenlace negociado, en un contexto de competencia estratégica más amplia con EE. UU. que abarca comercio, tecnología y seguridad en el Pacífico. Esa dinámica de condicionamiento político en la región se refleja también en cómo EE. UU. condiciona a Milei nueva inversión de US$20.000 millones al rumbo electoral de 2027.
Trump no precisó plazos ni detalles adicionales sobre el estado formal de las negociaciones, y se limitó a reiterar que el proceso "está quizá ahora más cerca de lo que hemos estado nunca" de resolverse, la misma frase con la que abrió su intervención sobre el futuro del conflicto en Ucrania.
