La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, calificó la acusación como una maniobra con fines electorales, en referencia a los comicios legislativos que se celebran el próximo mes en Estados Unidos. La mandataria vinculó el momento procesal con el calendario político estadounidense durante su conferencia de prensa diaria.
"Es político y tiene que ver también con la elección de noviembre. Es mi punto de vista", dijo Claudia Sheinbaum, presidenta de México.
Sheinbaum añadió que la imputación responde a los "votos que quieran ganar de un lado y de otro", sin precisar a qué actores se refería ni ofrecer más explicaciones. El respaldo mexicano a La Habana no es nuevo: el país mantuvo relaciones diplomáticas con el gobierno de Fidel Castro tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, en contravía de la postura mayoritaria del continente americano.
Esa continuidad diplomática se ha sostenido incluso cuando el gobierno de Donald Trump incrementó desde febrero la presión económica sobre la isla, con nuevas sanciones y un bloqueo petrolero. Desde entonces, el gobierno de Sheinbaum ha enviado a Cuba al menos media docena de cargamentos de ayuda humanitaria y figuró entre los últimos proveedores de petróleo a la isla antes de que entraran en vigor las sanciones estadounidenses.
La imputación de Florida se suma, de manera independiente, a otra acusación presentada por el gobierno federal de Estados Unidos el 20 de mayo por los mismos hechos de 1996. Ambas investigaciones giran en torno a los derribos de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate frente a las costas cubanas, en un episodio que marcó un endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla.
Moscú habla de venganza del lobby de Miami
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia calificó la orden de arresto emitida por un juez de Miami contra Raúl Castro como un acto que "suscita un rechazo categórico y una firme condena", según un comunicado divulgado este martes. El texto cuestionó la oportunidad de reabrir un caso de más de tres décadas de antigüedad y empleó los términos "infundadas y falaces" para las acusaciones.
"Presentar acusaciones infundadas y falaces más de 30 años después de los hechos solo puede interpretarse como una venganza del lobby anticubano de Miami, decidido a ajustar cuentas con Raúl Castro", señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso.
Moscú reafirmó además su "solidaridad inquebrantable" con el gobierno cubano y expresó su intención de "seguir fortaleciendo las estrechas relaciones" entre ambos países, en un gesto que acompaña la cooperación estrechada en los últimos años. La imputación llega mientras se mantiene el pulso diplomático entre Washington y La Habana, un escenario de intersección entre decisiones judiciales y disputa política que también ha aparecido en otras latitudes, como el levantamiento de la orden de detención a Puigdemont por parte del Supremo español.


