"Si Omán se interpone [en el diálogo con Irán], los bombardearemos sin piedad", aseguró Trump en la entrevista con Fox News. En la misma conversación, el mandatario sostuvo que Irán debería "levantar la bandera blanca y rendirse", según reprodujo en la red social X el reportero que lo entrevistó.
La amenaza se produjo después de que el vocero del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, afirmara ante medios que Teherán había alcanzado un acuerdo con Mascate para establecer rutas marítimas seguras a través del estrecho. Ese entendimiento entre Irán y Omán es, según la versión iraní, el que Washington buscaría frenar con la presión sobre el sultanato.
El control de Ormuz es el nudo del enfrentamiento. Tras el reinicio de las hostilidades entre Washington y Teherán, Trump ha asegurado que Estados Unidos domina por completo el estrecho mediante un bloqueo militar. Teherán rechaza esa versión: sostiene que ejerce control sobre la vía y ha acusado al mandatario estadounidense de mentir sobre la situación en el paso marítimo.
El estrecho de Ormuz separa el golfo Pérsico del golfo de Omán y constituye uno de los cuellos de botella energéticos más sensibles del planeta, ruta obligada de una porción relevante de los hidrocarburos que se comercian en el mundo. El tránsito de buques por la zona, según el material disponible, vuelve a estar estrangulado, lo que amenaza con tensionar de nuevo los mercados petroleros internacionales.
Trump añadió que existe un canal de comunicación extraoficial para conversaciones de paz con Irán a través de la Guardia Revolucionaria Islámica, un contacto que el gobierno de Teherán niega de forma reiterada. La divergencia sobre la existencia misma de ese canal ilustra la desconfianza que atraviesa el proceso.
Un plazo que expira sin acuerdo
Las declaraciones llegaron el día exacto en que vencía el plazo de 60 días contemplado en el memorándum de paz firmado por Teherán y Washington el 17 de junio de 2026. Ese margen de dos meses debía servir para negociar el levantamiento de sanciones a Irán, su programa nuclear y la situación en Líbano y Gaza, pero el diálogo terminó estancado, según el propio material disponible.
El propio Trump ha anticipado en días recientes que "pronto" declararía el estrecho de Ormuz como "territorio de EU", una afirmación que, de concretarse, carecería de sustento en el derecho internacional del mar, que reconoce a los Estados ribereños —Irán y Omán— soberanía sobre sus aguas territoriales y consagra el derecho de paso en tránsito por los estrechos usados para la navegación internacional.
El pulso por Ormuz no es nuevo. Teherán ha esgrimido de forma recurrente la amenaza de cerrar el estrecho en momentos de máxima tensión con Occidente: lo hizo durante la llamada "guerra de los petroleros" en el tramo final del conflicto entre Irán e Irak en los años ochenta, y ha reiterado esa advertencia en cada escalada posterior vinculada a las sanciones y a su programa nuclear. Ninguna de esas amenazas derivó, hasta ahora, en un cierre total y prolongado de la vía.
Mascate ha ejercido tradicionalmente como mediador discreto entre Washington y Teherán, un papel que la versión iraní sobre las rutas marítimas seguras vendría a confirmar.
Los próximos días serán decisivos: con el plazo de negociación agotado y sin un nuevo marco anunciado, la pregunta es si las partes prorrogan el memorándum, lo dan por muerto o escalan la confrontación militar en torno al estrecho. La postura de Omán y la respuesta de Teherán a la advertencia de bombardeo marcarán el rumbo inmediato de una crisis que mantiene bajo presión el tránsito energético mundial.
