El mecanismo diseñado por el Gobierno para canalizar la ayuda al gasóleo del transporte por carretera no funciona como la rebaja fiscal aplicada en el surtidor a los conductores particulares. Los transportistas deben presentar una solicitud telemática ante la Agencia Tributaria, el mismo cauce que utilizan desde hace años para recuperar la parte que les corresponde del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH), gravamen que para este sector cuenta con una rebaja estructural de 4,9 céntimos por litro.
Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), explica que sus asociados acogieron con alivio que el Ejecutivo usara ese canal ya conocido, que históricamente pagaba con puntualidad mensual los 4,9 céntimos por litro. La situación cambió a partir de marzo: desde entonces, según la patronal, son las propias empresas las que financian por adelantado el llamado escudo anticrisis al adelantarle el dinero a Hacienda.
El balance de impagos que maneja ASTIC se limita, por ahora, a las liquidaciones de los consumos de abril a junio, correspondientes al primer Real Decreto. A esa cifra hay que sumar todo lo adeudado por el periodo julio-septiembre, amparado por el segundo decreto, cuyas devoluciones tampoco se han completado. Valdivia añade que, en algunos casos, los pagos se han efectuado solo de forma parcial y sin una explicación clara sobre los criterios aplicados ni las cuantías abonadas.
«Esta situación genera una creciente incertidumbre en las empresas y dificulta la planificación de sus inversiones y operaciones», denuncia Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de ASTIC.
Para un sector en el que el combustible representa una parte sustancial de los costes de operación, el perjuicio de estos retrasos es considerable: muchas empresas han recurrido a la banca para obtener liquidez, mientras que otras han optado por esquilmar su propia tesorería antes que endeudarse, según apunta la patronal. El mecanismo de devolución del IEH no es nuevo: el gasóleo profesional cuenta con un régimen específico de recuperación parcial del impuesto desde hace años, el mismo que ahora acumula los retrasos.
Un esquema que cambia cada trimestre
A la demora en los pagos se suma la complejidad del propio diseño de la ayuda, que el Gobierno ha ido modificando conforme evolucionaban los precios del crudo. Los tres reales decretos aprobados hasta ahora mantienen en la práctica una subvención de veinte céntimos por litro para los camioneros, pero sobre el papel el cálculo resulta mucho más intrincado: el Ejecutivo superpone esa bonificación a las subidas y bajadas del IEH para que el montante final nunca exceda ese tope, sin contar los 4,9 céntimos de la devolución ordinaria.
Entre abril y junio, la rebaja directa fue íntegramente de veinte céntimos mientras coexistía con la bajada del IVA del combustible, del 21% al 10%, de la que se beneficiaron todos los conductores. A partir de julio, una vez recuperado el tipo normal del IVA por las objeciones de Bruselas a las ayudas fiscales generalizadas, el plan quedó sostenido por una reducción gradual del IEH —quince céntimos en julio, diez en agosto y cinco en septiembre—, aunque una cláusula de salvaguardia devolvió la cuantía a veinte céntimos en septiembre por el repunte de precios del gasóleo.
Ese vaivén obligó al Gobierno a recalcular la parte específica destinada a los transportistas para que, sumadas ambas figuras fiscales, la bonificación total no superase nunca los veinte céntimos más los 4,9 céntimos del régimen ordinario. El último Real Decreto, aprobado el 29 de septiembre, mantiene el mecanismo sin cambios de fondo pero ajusta de nuevo las cifras: la minoración general del IEH será de veinte céntimos en octubre, trece en noviembre y seis en diciembre, lo que deja la subvención específica para el transporte en cinco céntimos en octubre, doce en noviembre y seis en diciembre.


