El mandatario ucraniano evitó criticar de manera directa al presidente estadounidense, Donald Trump, pero fue explícito sobre la incertidumbre que, a su juicio, rodea el rumbo de la política exterior de Washington. Muchos todavía recuerdan "un Estados Unidos en el que se podía confiar", dijo, una potencia que no solo garantizaba libertad, sino también reglas globales que daban previsibilidad a las relaciones entre países.
Zelensky situó el proceso electoral de este martes en Estados Unidos como un parteaguas para esa confianza internacional. Ha habido jornadas recientes "en las que el mundo sintió que la imagen que tenía (de Estados Unidos) quizá ya no existe", relató ante el foro berlinés, donde tradicionalmente se discute el futuro de la OTAN y la cooperación transatlántica.
El presidente ucraniano planteó dos posibilidades sobre el comportamiento futuro de Estados Unidos. Una es que, pese a todo, "quizás Estados Unidos no abandonará las alianzas existentes" y mantenga su compromiso con los esquemas de seguridad que sostiene desde la posguerra. La otra es que el país se vuelva "mucho más concentrado en sí mismo", indiferente a que otros pierdan su seguridad sin el paraguas estadounidense.
Esa segunda hipótesis es la que, según Zelensky, obligaría a Europa a ocupar el espacio que Washington dejara vacante. "El papel de Europa tiene que ser más grande", afirmó, en la declaración que condensó el eje de su intervención.
Alemania y Francia, piezas clave
Zelensky vinculó ese escenario con los calendarios electorales de las dos principales potencias de la Unión Europea: Alemania, con comicios previstos para 2029, y Francia, para 2027. Si esos países "desaparecieran del mapa de la seguridad internacional" a raíz de resultados adversos, sostuvo, la arquitectura que protege al continente se vendría abajo.
El mandatario fue enfático respecto al peso específico de Berlín. "Sin Alemania es imposible", dijo sobre la seguridad europea, y agregó que "Europa no tiene alternativa a Alemania". La afirmación llega en un momento en que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) encabeza las encuestas de intención de voto en ese país, un dato que atraviesa buena parte de su discurso sobre los riesgos electorales continentales.
Para ilustrar las consecuencias de lo que llamó una "elección equivocada", Zelensky recurrió al ejemplo de la llegada de Vladimir Putin al poder en Rusia, hace 26 años. El líder ruso alcanzó la presidencia en el año 2000, tras asumir como mandatario interino a finales de 1999, un ascenso que desembocó, en su argumento, en la destrucción de la seguridad global.
"Algunas personas lo ven como una cuestión de elegir un color político u otro, una elección que se puede revertir. Algunos piensan que al final todo saldrá bien, sin tener que contribuir", declaró Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania, en la Conferencia de Seguridad de Berlín.
Según el mandatario ucraniano, el caso ruso demuestra que el costo de una decisión electoral no se limita a las fronteras del país que vota. El resultado de aquella elección no derivó únicamente en que Rusia quedara bajo la férula de lo que calificó como un "dictador", sostuvo, sino en que ese gobierno se dedicara después a "destruir la seguridad global", en referencia a la invasión rusa de Ucrania.
Advertencia sobre bots rusos
Zelensky conectó también a Moscú con la propagación de "ideas extremas" a través de bots rusos en redes sociales europeas, en lo que constituyó una advertencia implícita contra los partidos del continente con posturas favorables a Rusia. El señalamiento se inscribe en el patrón de denuncias que Kiev ha sostenido desde el inicio de la guerra sobre la interferencia digital rusa en procesos democráticos occidentales.
El contexto en el que pronunció estas palabras pesa sobre los mercados: la jornada electoral en Estados Unidos ya generó movimientos en las bolsas asiáticas, donde los principales índices cayeron ante la incertidumbre del resultado legislativo. El propio Zelensky ha insistido en días recientes en que no contempla negociar directamente con Putin, al calificar de "destructivo" cualquier encuentro telefónico o presencial en Moscú o Kiev.
La diplomacia en torno al conflicto registra además otro movimiento paralelo: la primera dama estadounidense, Melania Trump, recibirá en la Casa Blanca a representantes de Rusia y Ucrania, en lo que esa oficina ha descrito como un "momento extraordinario en la historia" de Estados Unidos.
Zelensky cerró su intervención sin ofrecer certezas sobre el rumbo que tomará Washington tras la jornada electoral, pero insistió en que el margen de maniobra de Europa dependerá de cómo resuelvan sus propios electorados las tensiones internas que, dijo, atraviesan hoy "las calles, los parlamentos" y las relaciones entre personas en el continente.

