Salazar fungió como embajador de Estados Unidos en México durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el arranque del sexenio de Sheinbaum. En la presentación de su libro planteó que la detención de Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, debería leerse como una victoria conjunta de México y EU, y llamó a superar las tensiones que el caso generó entre ambos gobiernos. También afirmó tener "expectativas grandes" en la actual administración y aseguró que respeta tanto a Sheinbaum como a López Obrador.
La presidenta rechazó cerrar el tema. "No es un tema de decir 'bueno, ya pasó, ya no pasa nada'. Por lo menos hay que decirlo, y en este caso es muy contradictorio lo que informan las agencias de Estados Unidos", declaró. Recalcó que la exigencia de claridad no responde a un interés personal: "Para México —no es para la Presidenta—, para México, para el pueblo de México es indispensable que todo esto sea clarificado".
Sheinbaum señaló dos elementos que, a su juicio, deben esclarecerse. El primero es si en la operación que culminó con el traslado de Zambada a territorio estadounidense hubo injerencia de agencias de ese país sin intervención del gobierno mexicano. "La manera en que se hizo y si tuvo que ver con una injerencia de las agencias de Estados Unidos en nuestro país, sin intervención de México, es muy relevante", dijo. El segundo es la forma en que ese episodio detonó, según sus palabras, "un conflicto en ese grupo delictivo que tiene una situación de violencia" en Sinaloa.
Sobre la propuesta de Salazar de construir un nuevo acuerdo de seguridad bilateral, la titular del Ejecutivo federal fue clara: el marco de cooperación actual, dijo, "es suficiente y está dando resultados", por lo que no consideró necesario abrir una negociación distinta.
La mandataria reiteró los cuatro principios que, ha repetido en distintas ocasiones, deben regir la relación con Washington: respeto a la soberanía y la integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada; respeto y confianza mutua; y cooperación sin subordinación. En esa línea marcó distancia respecto de administraciones anteriores: "En algunas ocasiones ha habido presidentes que le abren la puerta a las agencias de Estados Unidos para que ellos planeen, operen, y eso no está bien porque no es un asunto de soberanía", sostuvo.
Un antecedente que arrastra versiones contradictorias
Zambada García fue detenido en julio de 2024 en un aeropuerto cercano a El Paso, Texas, en un operativo rodeado de versiones encontradas sobre su origen. El propio capo denunció, a través de sus abogados, que fue engañado y trasladado a EU sin su consentimiento por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín 'El Chapo' Guzmán, en lo que describió como una encerrona orquestada sin intervención de las autoridades mexicanas. El caso judicial sigue su curso en una corte federal de Nueva York.
La cooperación en seguridad entre ambos países ha atravesado etapas de distinta intensidad desde la firma de la Iniciativa Mérida en 2008, bajo el gobierno de Felipe Calderón, cuando Washington destinó fondos y asesoría a las fuerzas mexicanas para el combate al narcotráfico. Ese esquema fue sustituido en 2021, durante el gobierno de López Obrador, por el Entendimiento Bicentenario, que buscó reequilibrar la cooperación bajo un discurso de mayor respeto a la soberanía nacional, el mismo principio que Sheinbaum invocó este viernes.
Cuestionada sobre si podría sostener un encuentro directo con Salazar para abordar sus declaraciones, la presidenta lo descartó al señalar que el exdiplomático ya no ocupa ningún cargo. "Él escribió un libro, tiene su opinión; dijo que respetó mucho al presidente López Obrador, que me respeta, que no tiene nada contra el presidente López Obrador que él sepa", declaró.
El intercambio se produce mientras la relación bilateral atraviesa otros focos de tensión, entre ellos las presiones arancelarias de la administración de Donald Trump y la designación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas por parte de Washington a inicios de 2025. El caso de Zambada se suma a esa agenda como un asunto que, según Sheinbaum, condiciona la confianza mutua necesaria para cualquier acuerdo futuro.
Por ahora no hay un plazo definido para que el gobierno mexicano reciba una respuesta formal de Washington sobre las dudas planteadas. La presidenta ha indicado que el tema seguirá en la agenda bilateral mientras no exista una explicación sobre el papel de las agencias estadounidenses en el operativo que trasladó a Zambada fuera del país.
