"Fue otorgado el salvoconducto para Betsy. Fue un avión de la Fuerza Aérea por ella y está en unos minutos aterrizando en nuestro país. Es un diálogo que se emprendió con el nuevo gobierno de Perú desde hace ya varias semanas", señaló la presidenta ante los reporteros. La mandataria precisó que la salida de Chávez fue resultado de conversaciones sostenidas durante varias semanas entre el gobierno mexicano y la nueva administración peruana, encabezada por la presidenta Keiko Fujimori, sin detallar cuándo comenzaron formalmente.
Chávez había permanecido varios meses resguardada en la embajada mexicana en Perú y, posteriormente, bajo la protección diplomática de Brasil, país al que Sheinbaum agradeció el respaldo brindado durante ese periodo. La exfuncionaria fue procesada en Perú por su papel en el intento de disolver el Congreso peruano que Castillo anunció en diciembre de 2022, horas antes de ser destituido y detenido.
La presidenta calificó la decisión del gobierno peruano como un gesto de buena voluntad y anticipó que, a partir de este acuerdo, ambos países retomarán de manera formal sus vínculos diplomáticos. "Esta fue una solicitud que nosotros hicimos y es una acción de buena voluntad del gobierno de la presidenta Fujimori hacia México. Con esto se van a restablecer las relaciones con Perú", anunció.
Sheinbaum fue enfática en aclarar que el restablecimiento no representa un cambio en la postura mexicana sobre el caso de Castillo, quien continúa procesado en Perú. "Nosotros, como siempre, como lo hemos hecho, vamos a seguir en la defensa del presidente Castillo por las razones que hemos expuesto. Ellos lo saben, el nuevo gobierno de Perú lo sabe, pero es un paso", afirmó la mandataria, que dio la bienvenida a Chávez y describió su llegada como un avance en la normalización bilateral.
Del asilo a la familia Castillo a la ruptura
La relación bilateral se tensó tras la destitución de Castillo, procesado en Perú luego de su intento de disolver el Congreso. El gobierno mexicano, entonces encabezado por Andrés Manuel López Obrador, cuestionó las condiciones del proceso contra el exmandatario, mientras las autoridades peruanas defendieron que se ajustó a su marco constitucional interno. Esa divergencia derivó en el enfriamiento del vínculo diplomático de alto nivel entre ambas capitales, que se prolongó durante los meses siguientes.
El caso de Chávez se inscribe en una larga tradición mexicana de asilo y resguardo diplomático, amparada en la Convención sobre Asilo Diplomático suscrita en Caracas en 1954, de la que México es parte. Esa práctica marca la política exterior del país desde el asilo a los exiliados republicanos españoles durante el gobierno de Lázaro Cárdenas en la década de 1930, uno de los antecedentes más citados de la doctrina de asilo que México ha reivindicado a lo largo de distintos sexenios.
La normalización llega en un contexto de recomposición política en Perú, con Fujimori al frente del Ejecutivo tras el cambio de administración en Lima. El salvoconducto —figura del derecho internacional que permite la salida segura de una persona bajo protección diplomática hacia el Estado que le otorgó asilo— constituye el hecho concreto que antecede al restablecimiento anunciado por Sheinbaum.
El otorgamiento del salvoconducto a Chávez, sin embargo, es un hecho verificable que precede a la normalización planteada por la mandataria mexicana.
La Secretaría de Relaciones Exteriores no ha detallado el calendario para el restablecimiento pleno de embajadas ni el intercambio de representantes diplomáticos entre ambos países. El anuncio presidencial abre la puerta a que ese proceso se formalice en las próximas semanas mediante los canales de la cancillería. Quedan pendientes de definición los términos legales y migratorios de la estancia de Chávez en México, incluida la eventualidad de que solicite asilo político u otro estatus de protección ante las autoridades mexicanas.
