"Es natural que haya personas que a lo mejor no estén de acuerdo. Yo lo que espero es que sea a través del mecanismo que siempre se usa que son las encuestas y entiendo que así está siendo", expresó Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, durante su conferencia matutina.
La mandataria remitió el proceso al método que, dijo, ha utilizado Morena desde su fundación. "Esa encuesta se usa, el mismo tipo de encuesta, el mismo mecanismo, la misma metodología desde la formación de Morena, 2015 creo", señaló ante los reporteros, al justificar el procedimiento por el que se eligen las coordinaciones estatales en las siete entidades pendientes.
Preguntada expresamente sobre si haría un llamado a la unidad interna del partido y a evitar que los intereses personales se antepongan a los colectivos, Sheinbaum optó por no involucrarse. "No quisiera yo meterme en el tema particular de Morena. Obviamente lo que mencionas es lo deseable, pero es un asunto del partido", respondió.
La presidenta insistió en que lo relevante es el apego al procedimiento históricamente empleado por Morena y pidió que se mantenga abierto un canal de comunicación con quienes no resulten favorecidos por la encuesta. "Evidentemente lo que se busca es que se cumpla bien el procedimiento, como siempre se ha hecho y que siempre tengan el diálogo quienes no obtuvieron el reconocimiento de la encuesta", afirmó.
La figura de los coordinadores estatales de la defensa de la transformación es el instrumento con el que Morena estructura su presencia territorial de cara a los procesos electorales locales, y su asignación por encuesta interna ha sido fuente de tensión entre corrientes en distintos momentos del sexenio. El caso de Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, donde Diana Sánchez Barrios se mantiene en la contienda de Morena pese a los cuestionamientos sobre el proceso, ilustra el tipo de fricciones que la propia presidenta reconoció como naturales dentro de la dinámica partidista.
El método de encuestas para dirimir candidaturas y liderazgos ha marcado a Morena desde su registro como partido en 2014 y su primera contienda presidencial en 2015, y ha convivido de forma recurrente con impugnaciones de aspirantes que denuncian sesgos en la metodología. Sheinbaum, que encabezó la organización antes de asumir la Presidencia, ha mantenido como práctica en sus conferencias matutinas la separación entre los asuntos de Estado y los procesos internos del partido.
Esa distancia discursiva se repitió este lunes: la mandataria descartó cualquier intervención directa en la resolución de las coordinaciones pendientes en los siete estados y remitió nuevamente la responsabilidad al mecanismo interno.
