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Semiconductores caen casi 5% en Wall Street por alza de bonos

El índice SOX de Filadelfia retrocedió 4.98% este martes, su peor jornada desde julio, arrastrado por el repunte de rendimientos de bonos soberanos y la tensión en Medio Oriente.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Las acciones de semiconductores registraron este martes 18 de agosto un descenso generalizado en Wall Street, presionadas por el alza de los rendimientos de los bonos soberanos a nivel global, que cotizan en máximos de varias décadas. El Índice de Semiconductores de Filadelfia (SOX), que agrupa a las 30 emisoras más grandes del sector, cayó 4.98% para ubicarse en 11,933 unidades, su peor jornada desde el 29 de julio, cuando perdió 5.33%.

SanDisk, fabricante y comercializadora de dispositivos de almacenamiento de memoria flash, encabezó las pérdidas con una baja de 9.01% hasta 1,625.78 dólares por título. Le siguió Micron, diseñadora de semiconductores especializados, con un retroceso de 6.94% para cerrar en 941.51 dólares, e Intel, fabricante de microprocesadores, que bajó 6.58% hasta 96.98 dólares. Lam Research, proveedor de equipo de alta tecnología para la manufactura de chips, perdió 4.61% y cerró en 327.99 dólares.

AMD (Advanced Micro Devices) retrocedió 4.21%, hasta 484.7 dólares. Taiwan Semiconductor, fabricante de microchips, cayó 4.05% hasta 413.5 dólares, mientras que Applied Materials, que provee servicios necesarios para la producción de semiconductores, perdió 3.92% y se ubicó en 514.33 dólares. Otras firmas del sector, como Broadcom (-3.21%), NVIDIA (-2.34%), Samsung Electronics (-2.19%), Qualcomm (-1.23%) y SK Hynix (1.03%), también cerraron con bajas.

Especialistas de Banamex atribuyeron el desempeño negativo del sector a la venta masiva de bonos soberanos a nivel global, conocida en el argot financiero como sell-off. Según esa institución, el comportamiento respondió al repunte inflacionario ocasionado por el alza en los precios del petróleo derivada del conflicto bélico en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, así como a la incertidumbre sobre la eventual reapertura del estrecho de Ormuz. Los mismos analistas señalaron que los inversionistas se mantienen cautelosos ante la falta de avances hacia un acuerdo de cese al fuego entre ambas naciones y por las preocupaciones sobre el aumento de la deuda soberana estadounidense.

En el mismo sentido, especialistas de Banorte aseveraron que la cautela de los inversionistas respondió tanto a las presiones inflacionarias como a la incertidumbre sobre el control del estrecho de Ormuz, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, descartara negociaciones con Irán en el corto plazo. De acuerdo con esa institución, los rendimientos de los bonos gubernamentales se mantuvieron elevados y las acciones estadounidenses cayeron siguiendo las pérdidas de los fabricantes de chips y de las compañías vinculadas con la inteligencia artificial.

Los bonos, en máximos de varias décadas

El mercado de deuda estadounidense reflejó la misma tensión: el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años osciló en máximos no vistos desde 2007, en 5.3%, mientras que el bono equivalente de Japón se ubicó en niveles no observados desde 1997, en 2.94%. Los bonos alemanes e ingleses a 30 años también tocaron máximos, desde 2011 y 1998, respectivamente, con tasas de 3.25% y 5.08%. Este repunte generalizado de los rendimientos encarece el financiamiento y reduce el atractivo relativo de las acciones tecnológicas, cuya valuación descansa en flujos futuros.

El estrecho de Ormuz, paso marítimo entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, es una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta: por ahí transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia globalmente. Cualquier riesgo de cierre o restricción en ese corredor eleva de inmediato las primas de riesgo en los mercados petroleros y bursátiles, un patrón documentado en episodios previos de tensión en la región. Durante la Guerra del Golfo de 1990-1991 y en la escalada entre Washington y Teherán de 2020, tras el ataque que causó la muerte del general iraní Qassem Soleimani, los precios del crudo y la aversión al riesgo se dispararon de manera similar.

Para México, la volatilidad en Wall Street y el encarecimiento del petróleo tienen efectos directos. El país exporta crudo a través de Pemex, por lo que un repunte prolongado en los precios internacionales podría representar ingresos adicionales para las finanzas públicas; sin embargo, también implica presiones inflacionarias vía combustibles, rubro en el que México mantiene una dependencia significativa del mercado estadounidense. Además, las afores y tesorerías corporativas del país conservan exposición a instrumentos globales, ya sea a través de fondos indexados o de posiciones en las mismas emisoras tecnológicas que cotizan en el Nasdaq.

El Banco de México (Banxico) ha ubicado en sus informes de política monetaria la evolución de los precios de las materias primas energéticas y la postura de la Reserva Federal de Estados Unidos entre los principales factores de riesgo externo para la trayectoria de la inflación en el país. Un escenario de tasas de interés más altas en Estados Unidos tiende a encarecer el financiamiento externo para el gobierno federal y las empresas mexicanas, además de presionar al peso frente al dólar.

El diferendo entre Estados Unidos e Irán se inscribe en una disputa de décadas por el control de las rutas energéticas del golfo Pérsico, agravada en los últimos años por episodios de escalada militar directa. La postura de descartar negociaciones en el corto plazo añade un elemento de incertidumbre que los mercados, tanto en Nueva York como en las principales plazas asiáticas y europeas, han comenzado a incorporar en sus valuaciones de riesgo.

En el mercado de futuros, los inversionistas estimaban este martes una probabilidad de 45.1% de que la Reserva Federal decida un movimiento en su tasa de referencia durante la reunión de política monetaria de diciembre, así como la posibilidad de que el Banco de Japón eleve la suya en septiembre. De confirmarse cualquiera de esos ajustes, el costo del financiamiento global podría mantenerse elevado en los próximos meses, con repercusiones para economías emergentes como la mexicana.

Entre los indicadores por vigilar figuran los reportes de inflación de Estados Unidos correspondientes a agosto, las minutas de la Reserva Federal y cualquier señal de negociación —o de mayor escalada— entre Washington y Teherán en torno al estrecho de Ormuz. Mientras persista la incertidumbre geopolítica y no se despejen las dudas sobre la trayectoria de las tasas de interés a nivel global, la volatilidad en el sector de semiconductores podría prolongarse.

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