El resultado ordinario quedó ligeramente por encima de las expectativas de analistas, cifradas en 3,750 millones de euros. La ganancia neta atribuible al grupo, una vez descontados gastos de reestructuración por 250 millones de euros asociados a la adquisición del banco británico TSB —operación cerrada a finales de abril de 2026—, creció 3% interanual, hasta 3,520 millones de euros. La diferencia entre ambas cifras ilustra el costo contable de la expansión del grupo en mercados desarrollados, una estrategia que contrasta con el peso tradicional de América Latina en su balance.
Las acciones de Santander retrocedían 1.04% en la Bolsa de Madrid hacia las 07:41 GMT de este miércoles, en una sesión en la que el índice IBEX 35 caía 0.40 por ciento. El comportamiento bursátil apuntaba a cautela de los inversionistas ante el incremento de provisiones en la región latinoamericana, pese a las cifras positivas en Europa.
Las provisiones totales del grupo aumentaron 13% interanual, hasta 3,350 millones de euros, en línea con lo previsto por la propia entidad. En Brasil, uno de los mercados más relevantes para Santander en la región, la desaceleración en el ritmo de recortes de tasas de interés generó presión adicional sobre los índices de morosidad. En Argentina, las provisiones por deterioro se duplicaron en el periodo, en un contexto de volatilidad cambiaria que afecta de forma recurrente a la banca con operaciones en el Cono Sur.
La presidenta ejecutiva de Santander, Ana Botín, atribuyó la resiliencia del grupo a su estrategia de diversificación geográfica y de negocio. "Nuestra diversificación de negocios, geográfica y de balance, junto con un equipo que ha demostrado una ejecución disciplinada y una gestión prudente del riesgo, siguen siendo nuestras fortalezas en un entorno de mayor incertidumbre geopolítica", señaló en el comunicado difundido este miércoles.
Esta lógica de diversificación en diez mercados principales —entre los que México ocupa un lugar destacado por volumen de activos— ha sido durante décadas un rasgo distintivo del grupo frente a otras instituciones financieras europeas más concentradas en su mercado doméstico. La contrapartida de ese modelo ha sido una exposición recurrente a depreciaciones cambiarias en las economías emergentes donde opera, incluida la región latinoamericana.
De América Latina hacia los mercados desarrollados
En los últimos meses, el banco español reorientó parte de su estrategia hacia mercados desarrollados, con las adquisiciones de TSB en Reino Unido y de Webster en Estados Unidos. El grupo proyecta que estas operaciones contribuirán a elevar sus ganancias en más de 40% durante los próximos tres años, hasta superar los 20,000 millones de euros, una meta que sitúa a Europa y Norteamérica como ejes de crecimiento frente a la volatilidad de América Latina.
En España, su mercado más grande, la ganancia neta creció 12% interanual en el trimestre, impulsada por el incremento en la cartera de préstamos. En Reino Unido, el alza fue de 47%, un salto que refleja tanto el negocio orgánico como el efecto de la integración de TSB en las cuentas del grupo. Los ingresos totales aumentaron 9% en el segundo trimestre, un ritmo que superó el incremento de 2% registrado en los costos operativos y permitió al banco mantener su ratio de eficiencia en 42.8%, el mismo nivel del trimestre anterior, indicador que mide la capacidad de una institución de generar ingresos por cada euro gastado en su operación.
El grupo reafirmó sus objetivos para el periodo 2026-2028, que para este año contemplan un crecimiento de ingresos de un dígito medio, reducción de costos en euros constantes, mayores beneficios y un coeficiente de capital de entre 12.8% y 13 por ciento. Al cierre de junio de 2026, el coeficiente de capital básico de nivel 1 (CET1, por sus siglas en inglés) se ubicó en 14%, tras absorber el impacto de la compra de TSB.
Por qué importa en México
Para México, el desempeño de la matriz española es relevante porque las decisiones de capital y estrategia del grupo condicionan el apetito de inversión de su filial local. Santander opera en el país bajo la marca Santander México, una de las instituciones bancarias de mayor participación de mercado, sujeta a la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). La filial no fue mencionada de manera específica en el reporte trimestral difundido este miércoles, por lo que no fue posible precisar su contribución exacta a los resultados globales del periodo; los datos por país suelen desglosarse con mayor detalle en las presentaciones periódicas a inversionistas.
El caso de Santander se inserta en una tendencia más amplia entre las grandes instituciones financieras con presencia en México y América Latina, donde la política monetaria de los bancos centrales regionales —incluido el Banco de México— ha convivido en los últimos años con episodios de deterioro crediticio en economías como la argentina, marcada por una inflación históricamente alta y ciclos de devaluación recurrentes. No es la primera vez que la exposición latinoamericana condiciona los resultados de la banca europea con presencia en la región: durante las sucesivas crisis financieras de Argentina y Brasil de las últimas dos décadas, las filiales locales de los grandes grupos internacionales han absorbido en distintos momentos el impacto de las devaluaciones y del incremento de la morosidad.
El siguiente corte de resultados del grupo, correspondiente al tercer trimestre de 2026, permitirá evaluar si la tendencia de crecimiento en Europa se sostiene y si las presiones sobre la morosidad en Brasil y Argentina se moderan, en un contexto que la propia entidad describe como de mayor incertidumbre geopolítica global.