"Tras los ataques aéreos en el sur del Líbano, cientos de familias empaquetaron sus pertenencias y se dirigieron al norte en busca de seguridad. Muchas ya habían experimentado el desplazamiento anteriormente", señaló ACNUR-Líbano en un mensaje publicado en su cuenta oficial de la red social X. La agencia de la ONU advirtió que "la protección y la asistencia humanitaria siguen siendo fundamentales" para la población civil afectada por la nueva ola de violencia. En su balance preliminar, la agencia no precisó una cifra exacta de desplazados por los ataques de este sábado.
El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó los bombardeos en un comunicado oficial y los calificó como "reiteradas violaciones del acuerdo marco, la labor del grupo de coordinación militar y el derecho internacional humanitario que protege a los civiles", lo que, dijo, provocó "el martirio de una familia entera" en Ansar. El mandatario interpretó la acción israelí como "un claro mensaje al proceso de negociación y a los esfuerzos estadounidenses por implementar dicho acuerdo".
La referencia de Aoun apunta a la ronda de conversaciones directas que Israel y el Líbano sostienen, con mediación de Washington, para consolidar una paz duradera entre ambos países tras meses de hostilidades. Esas negociaciones se inscriben en el marco del acuerdo firmado a finales de junio pasado, que estableció el cese de las hostilidades mientras se negociaban los términos de una paz permanente.
El acuerdo marco y sus condiciones
Dicho pacto, mediado por Estados Unidos, contempla la retirada gradual de las tropas israelíes de varias áreas del sur libanés que fueron ocupadas durante la invasión militar de Israel a ese país. El texto rubricado por ambas partes se refiere a esas zonas como "zonas piloto", sujetas a la implementación gradual del acuerdo. Pese a la firma y a que la intensidad general de la violencia se redujo de forma notable, Israel ha mantenido ataques intermitentes contra el sur del Líbano. La jornada de este sábado representa, según el recuento de la ONU, uno de los episodios más letales desde finales de junio, cuando se selló el cese de hostilidades.
El conflicto entre Israel y Hezbolá, movimiento político-militar chiita respaldado por Irán, tiene una historia que se remonta a la década de 1980, cuando el grupo se formó como respuesta a la ocupación israelí del sur libanés tras la invasión de 1982. Desde entonces, ambos actores han protagonizado episodios de guerra abierta —como el conflicto de 2006— y ciclos de tensión que se reactivaron con particular intensidad desde el estallido de la guerra en Gaza en octubre de 2023.
El sur del Líbano, región de mayoría chiita y bastión histórico de Hezbolá, constituye una zona estratégica por su frontera con Israel, delimitada por la llamada Línea Azul trazada por la ONU en el año 2000. El control de ese territorio ha sido motivo de disputa constante: Israel lo considera una zona de amortiguamiento frente a posibles ataques, mientras que el Líbano reclama su soberanía plena sobre el área.
Estados Unidos y Francia, países que históricamente han mediado en los conflictos libaneses, han insistido en la necesidad de que ambas partes respeten el acuerdo marco para evitar una escalada mayor que comprometa la frágil estabilidad política y económica del Líbano, que atraviesa desde 2019 una de las crisis financieras más severas de su historia reciente, agravada por la explosión del puerto de Beirut en 2020.
Hasta el momento, el gobierno israelí no ha emitido una postura oficial detallada sobre los ataques de este sábado ni sobre las acusaciones de violación del acuerdo formuladas por el presidente Aoun. Hezbolá tampoco ha difundido un comunicado público al respecto tras la jornada.
El desplazamiento reportado por ACNUR se suma a una crisis humanitaria de larga duración en el Líbano, donde cientos de miles de personas han sido forzadas a abandonar sus hogares de manera intermitente desde el inicio de la escalada bélica en la región. La agencia de la ONU adelantó que continuará monitoreando la situación en las próximas horas.
De cara a los próximos días, la atención se centrará en si las conversaciones mediadas por Washington logran contener la escalada o si, por el contrario, los ataques de este sábado marcan el inicio de un nuevo ciclo de violencia que ponga en riesgo el cumplimiento del acuerdo marco de junio. El gobierno libanés ha solicitado en el pasado la intervención de organismos internacionales, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU, para exigir el respeto al derecho internacional humanitario en la zona.