El estancamiento en el segmento de prepago contrasta con el desempeño del pospago, donde Telcel sumó 424,000 clientes nuevos, un crecimiento anual de 2.7%. La diferencia entre ambos segmentos ilustra el efecto asimétrico de la regulación: los usuarios de contrato, que ya mantienen una relación formal y verificada con la operadora, no se ven afectados por el padrón, mientras que los clientes de recarga —el segmento más numeroso del mercado mexicano— enfrentan la obligación de vincular su identidad para no perder el servicio.
El dato del segundo trimestre se suma a un patrón observado en los primeros tres meses del año, cuando Telcel reportó 92,000 altas netas en prepago y 482,000 desconexiones en ese segmento. El efecto acumulado de ambos trimestres refleja que la base de clientes de recarga de la operadora más grande del país arrastra una contracción sostenida desde que entró en vigor el registro obligatorio.
El padrón telefónico comenzó a aplicarse el 9 de enero y originalmente fijaba el 30 de junio como fecha límite para que todos los usuarios —tanto de prepago como de pospago— vincularan su identidad con su número telefónico. Ante el bajo nivel de cumplimiento, particularmente entre las líneas de recarga, la CRT anunció una prórroga hasta diciembre, con un calendario escalonado según el último dígito del número telefónico, de manera que el trámite deberá completarse entre agosto y diciembre de este año.
Al 25 de junio, la CRT reportó que 63 millones de líneas habían concluido el proceso de vinculación, apenas 39.1% del universo estimado. De ese total, 40.2 millones correspondían a prepago y 22.8 millones a pospago, lo que dejaba 98 millones de líneas pendientes de registro a esa fecha, según la autoridad regulatoria.
El bajo ritmo de cumplimiento ha sido leído por especialistas del sector como una manifestación de desconfianza hacia el manejo de los datos personales que exige el trámite. Analistas consultados por medios especializados señalaron que una parte importante de los usuarios mantiene reservas para asociar su identidad con su línea telefónica, al considerar que la nueva política no fue suficientemente justificada, lo que ha generado dudas sobre el tratamiento y destino de su información personal.
Telcel, por su parte, recordó que las líneas de prepago cuyos titulares no completen el registro dentro de los nuevos plazos serán suspendidas, aunque el servicio podrá restablecerse una vez concluido el trámite. "Continuaremos promoviendo que nuestros clientes completen el trámite antes de las nuevas fechas límite", aseguró la empresa en su reporte financiero del segundo trimestre.
El antecedente más cercano se remonta al Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Renaut), implementado entre 2009 y 2010 durante el sexenio de Felipe Calderón, que también buscaba vincular la identidad de los usuarios con sus líneas como herramienta contra la extorsión telefónica y el secuestro. Aquel padrón fue derogado en 2012 tras difundirse denuncias sobre la venta y filtración de las bases de datos recabadas, un episodio que hoy citan quienes objetan la nueva regulación como precedente de los riesgos de concentrar información sensible de más de 100 millones de líneas en un registro gubernamental.
Ingresos al alza pese al freno en recarga
A pesar del estancamiento en las altas de prepago, los resultados financieros de Telcel mostraron un desempeño positivo. La subsidiaria de América Móvil reportó ingresos por 86,900 mdp, un incremento anual de 3.2%, impulsado por un crecimiento de 4.4% en los ingresos por servicios. El flujo operativo (EBITDA) ascendió a 35,200 mdp, un aumento de apenas 0.6% frente al mismo periodo de 2025.
La compañía explicó que ese resultado estuvo afectado por una multa regulatoria relacionada con su filial Telmex; sin considerar ese efecto extraordinario, el EBITDA habría crecido 4.3% anual. La utilidad neta de América Móvil asociada a la operación de Telcel se ubicó en 26,650 mdp durante el trimestre, una cifra que la empresa vinculó con los factores regulatorios extraordinarios del periodo.
La CRT no ha informado si prevé endurecer las sanciones para las operadoras que incumplan los plazos de suspensión de líneas no registradas, ni ha detallado el mecanismo de auditoría que garantizará la protección de los datos recabados en el padrón, un punto que organizaciones de la sociedad civil han solicitado aclarar desde la aprobación de la reforma.
De cara a los próximos meses, el calendario escalonado de la CRT marcará el ritmo de la industria: entre agosto y diciembre de 2026 vencerán los plazos de registro para los distintos tramos de líneas de prepago según su último dígito, un proceso que definirá si el mercado mexicano de telecomunicaciones —dominado por Telcel en el segmento móvil— revierte la tendencia a la baja en altas de recarga o si la contracción del primer semestre se profundiza conforme se acerque la fecha límite definitiva.