De acuerdo con el calendario difundido por la dependencia, la dispersión de este cuarto bimestre concluye la próxima semana, el miércoles 29 de julio. Así lo confirmó la titular del Bienestar, Leticia Ramírez Amaya, quien precisó que ese día habrá finalizado la entrega para la totalidad de los beneficiarios registrados. El esquema mantiene la periodicidad bimestral que caracteriza a estas pensiones no contributivas del gobierno federal.
Los montos vigentes para este año quedaron fijados así: la Pensión Adultos Mayores entrega 6,400 pesos por bimestre; la Pensión Mujeres Bienestar, 3,100 pesos; la Pensión para Personas con Discapacidad, 3,300 pesos, y el Programa de Madres Trabajadoras, 1,650 pesos. Los beneficiarios de Sembrando Vida, de carácter productivo y orientado a comunidades rurales, recibieron su pago mensual de junio el pasado jueves 9 de julio, por un monto de 6,450 pesos.
Según cifras de la propia Secretaría del Bienestar, la Pensión Adultos Mayores y la Pensión Mujeres Bienestar representan en conjunto una inversión de 378,817 mdp durante 2026 y cubren a más de 16,571,522 personas, lo que las ubica entre los programas sociales de mayor alcance del gobierno federal por número de derechohabientes.
La dependencia subrayó que no es obligatorio retirar el dinero el mismo día del depósito: los recursos permanecen disponibles en la cuenta asociada a la tarjeta del Banco del Bienestar y pueden cobrarse en cualquier cajero automático de esa institución sin comisión. Para quienes prefieren evitar el traslado, habilitó la Línea del Bienestar y una aplicación en el celular que permite consultar saldos y movimientos previa captura de los datos de la tarjeta y la creación de una contraseña.
Para quienes no vean reflejado el depósito en la fecha asignada, la Secretaría del Bienestar recomienda esperar un plazo de 24 horas antes de reportar la incidencia. Si el pago continúa sin aparecer, los beneficiarios pueden comunicarse a la Línea del Bienestar o acudir a un módulo de atención presentando identificación oficial, CURP y la tarjeta correspondiente.
Un esquema con antecedentes de dos décadas
El esquema de pensiones no contributivas para adultos mayores tiene un antecedente en el Programa de Apoyo a Adultos Mayores de 70 y Más, impulsado durante el sexenio 2006-2012, que fue ampliándose en administraciones posteriores. La actual Pensión Adultos Mayores, que no exige aportaciones previas al sistema contributivo, quedó incorporada como derecho en el artículo 4 de la Constitución, lo que blinda su carácter universal frente a cambios de administración.
La organización alfabética del calendario responde a una lógica operativa: al tratarse de más de 16 millones de beneficiarios solo entre los dos programas principales, la dispersión simultánea saturaría la red del Banco del Bienestar. La institución, creada en el sexenio anterior a partir del antiguo Bansefi, ha desplegado sucursales en el país precisamente para atender el pago de las transferencias sociales.
Estos programas conviven con el sistema de pensiones contributivo administrado por el IMSS y el ISSSTE, financiado con cuotas de trabajadores y patrones, y sujeto a presiones demográficas distintas a las de los esquemas asistenciales. La diferencia es relevante en el debate presupuestal, pues las pensiones del Bienestar se cubren con recursos fiscales aprobados cada año en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) por la Cámara de Diputados.
De cara a los próximos bimestres, la Secretaría del Bienestar no ha anunciado cambios en los montos ni en la mecánica de entrega para el resto de 2026, por lo que se prevé que el quinto bimestre del año conserve el mismo esquema alfabético y bimestral. La eventual actualización del padrón y de las cantidades suele definirse en el marco de la discusión del paquete económico, que el Ejecutivo entrega al Congreso de la Unión en septiembre.