El mecanismo de pago organiza la entrega por orden alfabético del primer apellido de cada beneficiario, con el propósito declarado de evitar aglomeraciones en sucursales y cajeros del Banco del Bienestar, la institución financiera estatal creada en el sexenio anterior para canalizar los apoyos sociales sin intermediarios comerciales. Tras el turno de la letra A este martes, el miércoles 2 corresponde a la B; jueves 3 y viernes 4 a la C; lunes 7 a las letras D, E y F; martes 8 y miércoles 9 a la G; jueves 10 a H, I, J y K; viernes 11 a la L, y lunes 14 y martes 15 a la M.
El calendario contempla una interrupción: el miércoles 16 de septiembre no habrá depósitos ni operaciones bancarias, al tratarse de día inhábil por la conmemoración de la Independencia. La dispersión se reanuda el jueves 17 con las letras N, Ñ y O, continúa el viernes 18 con P y Q, y prosigue el lunes 21 y martes 22 con la R, miércoles 23 con la S, jueves 24 con T, U y V, y concluye el viernes 25 de septiembre con W, X, Y y Z.
El operativo no se limita a la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, el programa social de mayor cobertura del país. También incluye a beneficiarios de la Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente, de Pensión Mujeres Bienestar y del Programa para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras, cada uno con padrones y montos distintos.
De acuerdo con los ajustes vigentes para este año, la pensión de adultos mayores entrega 6,400 pesos por bimestre a cada beneficiario, mientras que la de personas con discapacidad permanente otorga 3,300 pesos. El programa Mujeres Bienestar contempla un depósito de 3,100 pesos, y el apoyo para madres trabajadoras asigna 1,650 pesos por el mismo periodo.
La pensión para adultos mayores tiene su origen en el programa 65 y Más, extendido después a escala federal, y se transformó en un derecho reconocido a nivel constitucional para las personas mayores tras la reforma al artículo 4 aprobada por el Congreso de la Unión, que estableció la obligación del Estado de garantizar pensiones no contributivas. El padrón de beneficiarios de los programas de bienestar ha crecido de forma sostenida desde su federalización, cuando se sustituyó el esquema de convenios estatales por una entrega directa y bimestral a través de las tarjetas del Banco del Bienestar, sin intermediación de gestores ni organizaciones sociales.
El respaldo financiero de largo plazo de estos programas está vinculado al Fondo de Pensiones para el Bienestar, cuya constitucionalidad fue objeto de análisis reciente por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La presidenta Claudia Sheinbaum señaló, en su conferencia matutina, que el fondo no estaba detenido y que, tras la resolución del tribunal, no subsiste ninguna declaratoria de inconstitucionalidad sobre su operación.
El esquema de entrega directa se planteó como un mecanismo para reducir el margen de discrecionalidad o condicionamiento político en la asignación de apoyos, al eliminar a los intermediarios. Uno de los retos que persisten es logístico: la cobertura bancaria en zonas rurales e indígenas del país sigue siendo desigual, lo que en ocasiones obliga a beneficiarios de edad avanzada a trasladarse distancias considerables para cobrar en la sucursal o módulo más cercano.
Para el ciclo fiscal actual, los recursos destinados a las pensiones no contributivas forman parte del Presupuesto de Egresos de la Federación aprobado por la Cámara de Diputados y representan una de las partidas de gasto social con mayor peso dentro del paquete económico federal, de acuerdo con los documentos presupuestarios remitidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al Congreso de la Unión.
De cara a los próximos bimestres, el Banco del Bienestar ha reiterado que continuará operando el esquema alfabético de dispersión y que informará con antelación cualquier ajuste al calendario derivado de días inhábiles o eventos extraordinarios, como ocurre este mes con la fecha del 16 de septiembre. El siguiente periodo de pagos, correspondiente al bimestre noviembre-diciembre, deberá anunciarse en las semanas previas a su arranque.