Carpio Fragoso, quien asumió la dirección general con el cambio de administración federal, señaló que la revisión del plan estratégico identificó como prioridad acelerar la relación con capital privado a través de los llamados contratos mixtos, una figura que, dijo, fue diseñada en ley para permitir la coinversión en exploración y extracción de hidrocarburos. «Ahora, con el cambio reciente de administración, en donde me han encargado esta encomienda, revisamos a profundidad el plan. ¿Y qué encontramos? Que lo fundamental es que necesita acelerar la relación con el sector privado», expuso ante empresarios e inversionistas reunidos en el foro.
Desde que la actual administración federal reformó el marco regulatorio energético —incluyendo cambios constitucionales en la materia—, Pemex ha firmado 10 contratos mixtos con empresas privadas orientados a la extracción de crudo, de acuerdo con lo señalado por el propio director general. Ahora, sostuvo, la intención es ir más allá de lo que contempla la Ley de Hidrocarburos vigente y explorar las atribuciones que la propia Ley de Petróleos Mexicanos permitiría en materia de asociación con privados, para extender esos esquemas a prácticamente toda la cadena de valor.
El funcionario detalló que los nuevos contratos abarcarían exploración en aguas profundas, desarrollo y reprocesamiento de información sísmica, extracción con nuevas tecnologías para atenuar la declinación de los yacimientos y aumentar el factor de recuperación, así como mantenimiento y rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación. «Necesitamos acelerar los contratos mixtos e irnos no solo de lo que está establecido en la Ley de Hidrocarburos, sino lo que nuestra propia ley, como Petróleos Mexicanos, nos permite», afirmó.
En la lista incluyó además la petroquímica —área para la cual, recordó, Pemex presentó semanas atrás un plan de rehabilitación y modernización de plantas—, la recuperación de servicios auxiliares, la integración de procesos y la logística, con énfasis en la rehabilitación e incremento de la infraestructura de almacenamiento y los sistemas logísticos.
Deuda, producción estancada y tomas clandestinas
Pemex atraviesa una situación financiera y operativa compleja que, según expuso el propio Carpio Fragoso en el foro, incluye la necesidad de reducir su deuda, el pago de pasivos a proveedores, el estancamiento en sus niveles de producción de crudo, dificultades de almacenamiento y el fenómeno de las tomas clandestinas en ductos. Estos factores, dijo, han presionado el margen de maniobra de la empresa incluso en un contexto de precios internacionales al alza.
El petróleo mexicano se ha acercado en fechas recientes a los 90 dólares por barril, un nivel que en teoría representa ingresos adicionales para la estatal, pero que, según reconoció el propio director general, no ha bastado para revertir los problemas estructurales de la compañía. La combinación de altos precios y producción estancada resume la paradoja que la nueva dirección busca corregir con capital externo.
El planteamiento marca un ajuste respecto de la política energética del sexenio anterior, que privilegió el fortalecimiento de Pemex como empresa productiva del Estado y limitó la apertura a privados frente al esquema de rondas petroleras vigente entre 2013 y 2018, tras la reforma energética aprobada por el Congreso de la Unión en ese periodo. El regreso a la coinversión mediante contratos mixtos, aunque acotado, no representa un retorno a las licitaciones abiertas de aquella reforma, sino una fórmula intermedia en la que Pemex conserva el control de los proyectos.
La distinción es relevante en términos jurídicos: mientras las rondas de la reforma de 2013 abrieron áreas a la asignación directa a privados mediante contratos de licencia y producción compartida licitados por la entonces Comisión Nacional de Hidrocarburos, los contratos mixtos actuales se estructuran a partir de asignaciones ya en manos de Pemex, que aporta a un socio privado bajo reglas fijadas en la legislación reformada por la actual administración.
En esa misma línea de acercamiento, Pemex ha suscrito memorandos de cooperación con empresas extranjeras, como el acuerdo firmado con la australiana Woodside para intercambiar experiencia técnica en exploración y extracción de crudo y gas. El movimiento se inscribe en la estrategia de vinculación con el sector privado internacional que la petrolera busca ahora profundizar.
El anuncio se produce en un momento en que el gobierno federal ha insistido en atraer inversión privada hacia sectores estratégicos como parte del Plan México, la estrategia de política industrial presentada por la administración para detonar crecimiento económico e inversión en infraestructura. El foro en el que Carpio Fragoso expuso el plan formaba parte precisamente de esa agenda.
Los términos concretos de la nueva ola de contratos —número de proyectos, montos de inversión y calendario— no fueron precisados por el funcionario, que condicionó el avance a la disposición del capital privado: «El plan estratégico necesita acelerar y lo va a hacer de la mano, si nos permiten, con el sector privado», dijo. La rapidez y las condiciones con que se concreten esos esquemas serán determinantes para que la petrolera revierta el estancamiento de su producción, dado que ella misma ha reconocido limitaciones para financiar por sí sola la modernización de refinación y logística.
Con el planteamiento sobre la mesa, la expectativa se traslada a las próximas semanas, cuando Pemex deberá detallar los proyectos y montos que buscaría detonar bajo el esquema, así como los pronunciamientos que sobre los términos específicos correspondan a las autoridades del sector energético. El grado de respuesta del capital privado, condicionado por la situación financiera de la estatal, marcará el ritmo real de la aceleración anunciada.